David Brooks: Necesitamos empezar a hablar de nuevo sobre el pecado y la rectitud

Hace varios años, David Brooks se topó con una pared. Aunque su curriculum vitae brillaba—columnista del The New York Times, un comentarista político del Public Broadcasting Service y National Public Radio, y el autor de libros de gran venta como Bobos in Paradise—su vida interior se sentía empobrecida.

La búsqueda de Brooks por llenar ese hueco culminó en su último libro, The Road to Character [El camino al carácter] (Random House). Aparea reseñas de personajes históricos como Agustín y Dwight Eisenhower con análisis de la retirada de nuestra cultura de las nociones de pecado y rectitud. Jeff Haanen, director ejecutivo del Denver Institute for Faith and Work, habló con Brooks, un judío cultural, sobre recobrar la búsqueda de una vida virtuosa—y de grandes hombres y mujeres que pueden iluminar el camino.

A través del libro usted distingue entre “Adán Uno” y “Adán Dos,” o las “virtudes de curriculum vitae” y las “virtudes de elogio de funeral.” ¿Puede explicarnos la diferencia entre los dos tipos de virtudes y cómo influenciaron su proyecto?

El rabino Joseph Soloveitchik hizo esta distinción entre el Adán Uno y el Adán Dos. El Adán Uno es la faceta profesional nuestra, el Adán Dos es la faceta interna, el lado espiritual nuestro. Lo crucial es que operan con formas diferentes de lógica. El Adán Uno opera con una lógica económica en una manera muy directa: La inversión de esfuerzo te lleva a producir, y el esfuerzo te lleva a una recompensa. Adán Dos opera con una lógica inversa, básicamente, con la lógica de las Bienaventuranzas: Los que están arriba serán humillados, tienes que dar para recibir; debes perderte para poder encontrarte.

No tuve una crisis de media vida ni nada por el estilo, pero me vine a dar cuenta que le estaba poniendo mucha atención al Adán uno de mi vida, y que no era lo suficiente bien articulado sobre mi vida interior. Me di cuenta que el éxito en la carrera verdaderamente no lleva a la felicidad. No lleva al significado más profundo. Empecé a buscar algo más.

Usted menciona que desde la Segunda Guerra Mundial, vivimos en un “país moral” diferente. ¿Qué ha cambiado?

La mayor parte de la gente cree que el gran cambio cultural sucedió en los 1960s. Pero cuando investigué los libros y la cultura de fines de los 1940s, encontré que la transformación ocurrió entonces. Había una gran cantidad de libros de gran venta y algunas películas que argumentaban que la noción del pecado humano era algo que había pasado de moda, y que debíamos abrigar la idea de que verdaderamente somos maravillosos.

Cuando se pierde consciencia del pecado y se empieza a pensar que los seres humanos son bastante maravillosos, se pierde la lucha por forjar el carácter. Formar el carácter no es como ser mejor en alguna carrera que alguien más. Es conquistar tus propias debilidades. Pero no vas a hacer el esfuerzo si pierdes la noción de lo que es tu debilidad y de dónde proviene.

November
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