¿Qué tiene que ver la Justicia con el corazón de Dios hacia los que no tienen padre en la Aldea Global?

La respuesta puede enseñarnos cómo imitar al corazón de Dios hacia los niños vulnerables, los huérfanos y las familias en dificultad.

En las últimas palabras de Moisés tenemos un asiento de primera fila en el corazón de Dios, que nos permite una mejor comprensión de su amor por los niños, los pobres y los que carecen de padre. El capítulo 24 del Deuteronomio (versículos 17-22) registra las instrucciones dadas por Moisés en sus últimas palabras, con respecto a los huérfanos, las viudas y los extranjeros. Él hace un llamado a la Justicia, un llamado a la Generosidad, y un llamado a la Redención.

Uno de los mensajes fundamentales de Moisés fue una súplica, una petición a los que iban a entrar en la Tierra Prometida para defender la justicia y no permitir que se violara, especialmente en el caso de los huérfanos, las viudas y los extranjeros. Moisés enseñó que un ciudadano de la Tierra Prometida debe tener una actitud social y humana hacia los más débiles económicamente hablando.

Moisés estaba preocupado por los pobres, los desfavorecidos, los siervos, los esclavos fugitivos, los residentes extranjeros, los huérfanos, las viudas y los criminales convictos. Estaba preocupado porque los extranjeros no tenían derechos en un tribunal de justicia; los huérfanos no tendrían un padre que los defendiera en los tribunales; y porque la reputación de las viudas estaría en entredicho si su manto externo no era devuelto a la caída del sol. Moisés les recuerda su esclavitud en Egipto. Alude a la historia de José y al trato injusto por parte de sus propios hermanos y de la esposa de Putifar. ¿Ustedes recuerdan la traición de los hermanos de José, que le ocasionó ser vendido como esclavo? ¿Recuerdan cómo fue falsamente acusado por la esposa de Putifar e injustamente arrojado en la prisión por segunda ocasión?

Moisés deseaba que los hijos de los esclavos al entrar a la Tierra Prometida recordaran su origen, con el fin de que ellos tuvieran cuidado de no repetir lo que les hicieron. En otras palabras, Él quería que el dolor de su pasado sirviera como un impulso hacia su futuro. Moisés dice “no olvides la injusticia, el abuso, el maltrato y el dolor de tu pasado para que cuando esté bien apagado, cuando te conviertas en un hombre libre, cuando llegues a la tierra de la prosperidad, demandes apasionadamente la justicia para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.”

Tal vez ustedes han sufrido algún tipo de dolor, maltrato, injusticia y, quizás, incluso, algún tipo de abuso. Es posible que hayan padecido tanto insultos como lesiones. Ustedes pueden haber sido despreciados, ridiculizados y burlados. Moisés nos recuerda que apelar a la justicia significa tomar el dolor de nuestro pasado para beneficiar a otros en el futuro. La verdad es que encontramos nuestra propia curación cuando perdonamos a quienes nos han herido y prevenimos el abuso y la injusticia destinados a otros.

La aldea global incluye a los niños vulnerables y a los huérfanos que viven en la comunidad de ustedes, en el condado de ustedes, en el estado de ustedes, a través de nuestra nación, en nuestras fronteras y en otros países. Hoy en día, hay más de 150 millones de huérfanos en el mundo. Muchos de ellos son verdaderos huérfanos con ambos padres fallecidos, otros son huérfanos de uno solo de los padres y viven con el que está vivo, pero que es incapaz de cuidar de ellos, y algunos son huérfanos sociales, cuyos padres los quieren, pero no les pueden proveer en sus necesidades. En los Estados Unidos nos referimos a estos niños como niños vulnerables, vulnerables al abuso, al abandono y a la negligencia. CAFO, la Alianza Cristiana para huérfanos (cafo.org), dirigido por Jedd Medefind, es un movimiento excepcional que atrae nuestro interés para servir a niños huérfanos y vulnerables.

October
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Christianity Today
Justicia y un corazón para los huérfanos en la aldea global