Este es el tercero de una serie de seis ensayos de una sección transversal, en la que eruditos destacados analizan el lugar del «Primer Testamento» en la fe cristiana contemporánea. —Los editores

Por estadística, soy miembro de la «generación Y» o «generación del milenio». Apodada «la generación ansiosa», la mayoría de nosotros vivimos estresados, y experimentamos ansiedad a niveles que llegan a afectar nuestro trabajo al doble que la tasa promedio. Somos los líderes de la crisis de salud mental en un mundo donde muchos piensan que los trastornos de ansiedad están en aumento en general.

Hasta hace poco, yo no me consideraba una persona ansiosa. Luego, en tan solo un año, terminé de escribir mi tesis doctoral en Inglaterra, trabajé varios empleos a tiempo parcial para pagar las cuentas, me rompí el Ligamento Colateral Medial de la rodilla (con mi esposa en la semana 36 de embarazo), me convertí en padre por primera vez, encontré un trabajo académico, conseguí una visa de trabajo, me mudé al otro lado del Atlántico, encontré un lugar dónde vivir, completé mi primer periodo de enseñanza y defendí mi tesis doctoral. De ninguna manera digo que todo esto fue malo, ni que fue el fin del mundo —de hecho, algunas cosas fueron muy buenas—. Pero al final de todo, terminé agotado y ansioso.

Mi historia no es única. Los lugares de trabajo son cada vez más móviles, lo que crea un riesgo inminente de caer en el aislamiento y de trabajar en exceso. A los jóvenes ...

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