Después de diez meses de limitadas reuniones en persona y de servicios de culto en línea, los miembros de la iglesia, como el resto de la sociedad, nos sentimos fatigados a causa de la pandemia. Tenemos la esperanza de que la disponibilidad de las vacunas contra el COVID-19 permitan a la sociedad y a las iglesias volver a la normalidad. Sin embargo, volver a la normalidad tomará tiempo.

Por desgracia, muchos de nuestros hermanos y hermanas en Cristo que viven en países de ingresos bajos y medios, en los cuales he trabajado durante más de 25 años para detener la propagación de enfermedades infecciosas, no recibirán las vacunas sino hasta 2022 o aun más tarde. En países como Estados Unidos, donde el despliegue de las vacunas contra el COVID-19 comenzó el pasado mes de diciembre, los expertos predicen que será necesario esperar hasta el otoño para que la cobertura de vacunación alcance entre el 70 y el 90 %, y con suerte se pueda conseguir la inmunidad de rebaño. Solo entonces la sociedad podrá empezar a reanudar sus actividades normales. Los próximos meses serán un periodo de transición en el que los individuos vacunados y no vacunados se mezclarán en nuestras comunidades, pero todavía no será posible volver a la vida normal.

Durante este periodo de transición en EE.UU., ¿cómo deben decidir los líderes de las iglesias llevar a cabo las reuniones presenciales de sus congregaciones? Dado que la vacunación avanzará a ritmos diferentes en las distintas comunidades, y que el ritmo de vacunación de los miembros de las iglesias variará incluso entre las iglesias de una misma comunidad, no existe un enfoque único para las reuniones.

Al consultar con cuatro iglesias de Seattle, mi ciudad natal, respecto a la planificación de esta transición, he visto a estos líderes luchar con las complejas cuestiones a las que se están enfrentando. James Broughton, el pastor principal de una congregación predominantemente afroamericana, dijo: "Esta es una situación tan complicada y con tantas partes en movimiento, que realmente necesitamos la sabiduría de Dios, la cual incluye el conocimiento científico, para saber qué hacer". Todas las personas con las que hablé ven la necesidad de mantener debates abiertos dentro de la iglesia y el valor de tener un plan antes de que las iglesias se enfrenten a diferentes presiones para volver a reunirse.

Para navegar este periodo de transición, explicaré cómo la vacunación contra el COVID-19 influye en las decisiones sobre las reuniones de la iglesia, y proporcionaré cinco sugerencias que pueden ayudar a las iglesias a desarrollar un plan para volver a reunirse a medida que aumenta la cobertura de vacunación.

Al igual que en mis anteriores artículos de CT sobre las reuniones de la iglesia durante esta pandemia, he tratado de discernir el llamado de Dios para su iglesia utilizando dos puntos de referencia: las verdades bíblicas y el conocimiento científico, ambos dados por Dios.

Cómo influye la vacunación contra el COVID-19 en las reuniones de la iglesia

Explícitamente o no, los líderes de la iglesia están equilibrando tres factores cuando consideran las reuniones presenciales durante esta pandemia: la necesidad y el deseo de los congregantes de reunirse, la tasa de infección por COVID-19 en la comunidad, y el riesgo de contagio y de complicaciones entre los congregantes de la iglesia. He creado tres figuras para describir cómo estos factores influyen en las reuniones de las iglesias durante tres períodos de vacunación:

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Image: Gráfico diseñado por Mallory Rentsch / Datos reunidos por Daniel Chin
Image: Gráfico diseñado por Mallory Rentsch / Datos reunidos por Daniel Chin
Image: Gráfico diseñado por Mallory Rentsch / Datos reunidos por Daniel Chin

El periodo de vacunación parcial durará hasta que se haya logrado lo que se conoce como “inmunidad de rebaño” contra el COVID-19, y la tasa de infección haya disminuido hasta un nivel bajo. El tiempo que esto tome dependerá de la disponibilidad, la eficacia y la aceptación de las vacunas contra el COVID-19, así como de la tasa de contagio de las nuevas variantes del virus. Los medios de comunicación informarán sobre estas cuestiones en los próximos meses, y es posible que los planes de la iglesia deban ajustarse a medida que se disponga de nueva información. No obstante, a continuación se exponen los antecedentes de dos cuestiones importantes.

En primer lugar, los científicos aún no están seguros de si las personas que ya han sido vacunadas y que no están aparentemente enfermas de COVID-19 pueden albergar el virus y transmitirlo a otras personas. Las vacunas recientemente aprobadas en los Estados Unidos pueden reducir el riesgo de enfermedad por COVID-19 en más de un 90 % [en inglés], incluidas las complicaciones graves del virus. Pero si el virus puede propagarse a través de los vacunados, entonces debemos seguir utilizando mascarillas, el distanciamiento físico y otros medios para proteger a los individuos vacunados contra el COVID-19 de la misma manera en que protegemos a los individuos no vacunados. Sin embargo, el propósito de estas medidas ya no sería prevenir las complicaciones del COVID-19 sino limitar la propagación del virus.

En segundo lugar, las variantes de COVID-19 de rápida propagación en diferentes partes del mundo parecen ser entre un 10 y un 70 % más transmisibles. Se trata de un hecho alarmante porque estas variantes pueden empeorar y prolongar la pandemia. Afortunadamente, la mayoría de los científicos creen que las vacunas actuales contra el COVID-19 deberían seguir siendo eficaces contra estas variantes [en inglés].

Dado que la propagación de estas variantes de COVID-19 podría retrasar la consecución de la inmunidad de rebaño, la necesidad de que nuestras iglesias tengan planes sobre cómo y cuándo reunirse es más grande que nunca. Si estas variantes del virus [en inglés] se vuelven más comunes en nuestras comunidades tal como se prevé, entonces necesitamos aún más las sugerencias que se presentan a continuación para minimizar la propagación del COVID-19 en nuestras iglesias. Dado que esta enfermedad, en todas sus variantes se propaga a través de las secreciones nasales y de las microgotas procedentes del aparato respiratorio, las formas de contener su transmisión siguen siendo las mismas. Por lo tanto, mis sugerencias siguen siendo pertinentes incluso para prevenir la propagación de estas variantes.

Cinco sugerencias para hacer un plan de reunión durante el periodo de vacunación parcial

1. Utilice la tasa de infección por COVID-19 como guía principal para decidir las reuniones de su congregación.

Si las reuniones en persona se reanudan durante este periodo, los asistentes vacunados y no vacunados se mezclarán entre sí. Dado que no se ha alcanzado la inmunidad de rebaño, las tasas de infección por COVID-19 en nuestras comunidades seguirán siendo elevadas. Dado que las actividades de la iglesia facilitan la propagación del virus, sigue existiendo un alto riesgo de transmisión entre los no vacunados, e incluso entre los congregantes no vacunados y los vacunados. Si los científicos determinan que los individuos vacunados todavía pueden albergar el virus y propagarlo, entonces incluso después de que una alta proporción de personas hayan sido vacunadas, el riesgo de propagación podría seguir siendo alto mientras el nivel de infección por COVID-19 en la comunidad siga siendo alto (ver figura arriba). Solo cuando la tasa de infección disminuya a un nivel más bajo, el riesgo de transmisión entre los congregados también disminuirá y entonces las reuniones en persona podrán reanudarse con seguridad (ver figura abajo).

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Por lo tanto, este periodo de vacunación parcial es un momento especialmente delicado porque el riesgo de complicaciones por COVID-19 para los congregantes no vacunados no ha disminuido, pero el deseo de reunirse probablemente aumentará. Esto influirá sin duda en la decisión de la iglesia acerca de las reuniones. Por lo tanto, la decisión sobre cuándo es seguro que se reúnan los miembros vacunados y no vacunados debe basarse principalmente en el nivel de infección por COVID-19 en la comunidad y no en la proporción de miembros vacunados.

Image: Gráfico diseñado por Mallory Rentsch / Datos reunidos por Daniel Chin
2. Considere la posibilidad de permitir que los miembros vacunados se reúnan por separado.

Aunque muy probablemente las iglesias eligirán reunirse solo cuando los miembros vacunados y no vacunados puedan mezclarse con seguridad, existe la opción de permitir que los miembros vacunados se reúnan antes entre sí. Dado que los miembros vacunados están protegidos de las complicaciones graves del COVID-19, es mucho más seguro que se reúnan en lugares cerrados aún cuando la tasa de infección en la comunidad sea alta. Los adultos mayores y los miembros más vulnerables de la iglesia, que se vacunarán antes de acuerdo a los protocolos, podrían agradecer una oportunidad más temprana de reunirse antes de que la iglesia en su totalidad pueda hacerlo con seguridad. Un primer paso relativamente fácil sería hacer grupos pequeños para las personas vacunadas.

Sin embargo, los líderes de las iglesias podrían tener reservas a la hora de separar a sus miembros en grupos. Laurie Brenner, pastora de una iglesia de barrio de Seattle que está muy comprometida con la comunidad, dijo: "En mi iglesia de tamaño medio hay una tensión real. Por un lado, no queremos separar a la gente; por otro, la gente quiere reunirse cuanto antes".

Pero los líderes de las distintas iglesias con los que hablé creen que, en términos generales, es posible organizar reuniones solo para los vacunados. Broughton dijo: "Ya están surgiendo espontáneamente grupos que reúnen personas con menor riesgo de contraer COVID-19. Estos grupos son autogestionados por los propios miembros. Puedo imaginar que podría suceder lo mismo con los miembros vacunados". Brenner añadió: "Tenemos que trabajar para garantizar que la vacunación no acabe dividiendo a los grupos existentes".

En general, la idea de una estructura paralela tanto para los congregantes vacunados como para los no vacunados resulta lógica para estos líderes. George Hinman, el pastor principal de la gran iglesia multigeneracional a la que asisto, dijo: "Puedo aceptar la idea de tener un servicio de culto solo para los vacunados si también proporcionamos otra opción para que la gente rinda culto independientemente de su estado de vacunación. Tenemos que dar a todos una experiencia accesible".

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No obstante, limitar las reuniones solo a los miembros vacunados podría ser un reto, ya que las iglesias pueden ser reacias a exigir una prueba de vacunación para entrar por sus puertas. Sin embargo, la idea no es nueva; el uso de pases sanitarios [en inglés] podría convertirse en algo habitual en los próximos meses.

3. Adoptar un enfoque gradual para reanudar las distintas formas específicas de reunión en persona.

Necesitamos un plan gradual porque las diferentes actividades de la iglesia tienen diferentes riesgos de contagio. Las actividades que conllevan un mayor riesgo de transmisión del COVID-19 por vía aérea deben iniciarse solo cuando la tasa de infección sea baja, mientras que las que tienen un riesgo menor pueden comenzar aún cuando la tasa de infección sea alta. Además, es más fácil mitigar la transmisión de COVID-19 en algunas actividades que en otras.

El cuadro que figura a continuación ofrece orientación sobre las actividades presenciales que pueden comenzar una vez que el nivel de infección por COVID-19 descienda a determinados umbrales. Se basa en el plan por etapas para la reapertura de iglesias que escribí en un artículo anterior de CT y proporciona umbrales de infección para las distintas etapas. Para los que viven en los Estados Unidos, la parte complicada es que no hay una norma nacional para los niveles altos o bajos de infección, aunque los departamentos de salud han elaborado umbrales de infección relativamente similares para su uso. Los he adaptado para los pasos explicados en la tabla.

Un aspecto confuso es que las cifras de casos de COVID-19 se presentan a veces como el número total de casos durante 7 o 14 días por cada 100 000 residentes en lugar del número diario de casos por cada 100 000 residentes. En la tabla, recomiendo utilizar el número diario como umbral, por lo que es posible que tenga que convertir el número proporcionado por su departamento de salud local para utilizar la tabla o utilizar un tablero global con esta información, tal como el de STAT News. Tenga siempre en cuenta que la insuficiencia de las pruebas de COVID-19 puede subestimar la verdadera tasa de infección; por lo tanto, en las comunidades con pruebas inadecuadas, sea más conservador al iniciar las actividades.

A medida que se disponga de más información o surjan directrices más claras, puede ser necesario ajustar los umbrales de la tabla. Las iglesias pueden elegir umbrales ligeramente superiores o inferiores para iniciar las actividades. Con las variantes de rápida propagación, es aún más importante comenzar las actividades en cada umbral con un número menor de individuos. Dado que las tasas de infección se han disparado en los últimos meses en muchas áreas, pasará un tiempo antes de que las tasas de infección disminuyan a un nivel que permita reuniones en lugares cerrados para los congregantes no vacunados.

Image: Gráfico diseñado por Mallory Rentsch / Datos reunidos por Daniel Chin
4. Anime a los miembros a reducir su riesgo de exposición al COVID-19.

A medida que la vacunación contra el COVID-19 continúa avanzando, muchos miembros se encuentran en un grupo de baja prioridad para la vacunación, y es posible que algunos no se vacunen nunca, ya sea por elección o por razones de salud. Independientemente de la razón, es importante que los miembros no vacunados de todo el mundo puedan reunirse de forma segura con los demás en sus iglesias.

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Los expertos en control de enfermedades han reconocido desde hace tiempo la importancia del cambio de comportamiento para ayudar a las personas a reducir su riesgo de exposición a un agente infeccioso. Antes de que los asistentes a nuestra iglesia se reúnan, podemos pedirles que modifiquen sus comportamientos para reducir el riesgo de exposición al COVID-19.

El riesgo de exposición al virus es simplemente compartir el aire que otras personas respiran. Nuestros congregantes pueden disminuir este riesgo reduciendo su contacto cercano con otros (definido como estar a menos de dos metros de otra persona durante al menos 15 minutos) y aumentando el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y los espacios bien ventilados cuando se reúnen con otros.

Cuando nos reunimos con otros en nuestras iglesias, podemos amar a nuestros hermanos y hermanas protegiéndolos del daño de este virus. "Es justo pedir a la gente que mitigue su riesgo por el bien de los demás. Creo que incluso es justo pedir la vacunación antes de reunirse. Pero es importante no excluir a la gente. Tenemos que ofrecer opciones para todos", dijo Hinman.

"Nuestra iglesia hace hincapié en la importancia de la responsabilidad personal y no solo en los protocolos de la iglesia", dijo Elton Lee, anciano de una gran iglesia chino-americana, que agradece a los miembros que asumen la responsabilidad de proteger a los demás. "La iglesia puede proporcionar directrices, pero son los individuos los que deben cumplirlas".

Para ayudar a los miembros a asumir su responsabilidad, sería útil que conocieran su nivel de riesgo. Hay algunas aplicaciones diseñadas para ayudar a las personas a estimar su riesgo de contraer COVID-19 en una reunión. Pero con COVIDRisk.Link, una herramienta que he desarrollado recientemente con otras personas, los miembros pueden controlar su propio riesgo de exposición al virus de forma regular y reducir su riesgo, si es necesario, antes de reunirse con otras personas. La propagación de las nuevas variantes del virus, que aumentan la capacidad de contagio de los individuos con COVID-19, hace que esto sea más importante. Además, el uso de esta herramienta de evaluación puede ayudar a los congregantes a formar burbujas sociales para reunirse de forma más segura con quienes tienen un riesgo de exposición con el que se sienten cómodos.

En todos los umbrales de infección de la tabla anterior, las reuniones pueden ser más seguras si pedimos a los congregantes que reduzcan su riesgo de exposición al virus, y animamos a los que tienen un menor riesgo de exposición a participar en las actividades antes que los que tienen un riesgo mayor.

5. Anime a sus miembros a vacunarse.

Si una proporción significativa de personas de nuestras comunidades se niega a vacunarse, esto prolongará la pandemia y sus efectos nocivos en nuestra sociedad. Desgraciadamente, casi el 40 % de los estadounidenses, y un porcentaje ligeramente superior en las iglesias de este país, son reacios a vacunarse. Broughton explicó: "Nuestra gente reacciona actualmente basándose en el miedo debido a la influencia de experiencias pasadas como los experimentos de Tuskegee. No saben si pueden confiar en las vacunas".

Como sabemos que las vacunas contra el COVID-19 pueden proteger a las personas de los efectos nocivos de este virus y permitirnos volver antes a los ministerios normales de la iglesia, en mi opinión, las iglesias deberían promover la vacunación contra el COVID-19. Los cristianos vacunados no solo estarán protegidos de complicaciones graves si se infectan, sino que también podrán servir antes a otros necesitados y contribuir a acabar con la pandemia.

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Es lamentable que esta pandemia se haya politizado tanto que algunos líderes eclesiásticos duden en respaldar la vacunación, pero sugiero que utilicemos el Gran Mandamiento como nuestra principal motivación. Aunque los expertos no están seguros de que la vacunación vaya a evitar la propagación del COVID-19, hay muchas posibilidades de que las vacunas reduzcan al menos una parte (si no la mayor parte) de la transmisión del COVID-19. Por lo tanto, amémonos los unos a los otros fomentando la vacunación, especialmente entre los miembros de nuestras iglesias.

Sin embargo, puede que sea necesario un gran esfuerzo y paciencia para comunicar a los asistentes a nuestra iglesia los beneficios de las vacunas. Broughton hizo hincapié en esto: "Tengo que seguir manteniendo conversaciones con la congregación. La procedencia de esta información supone una gran diferencia para ellos. La confianza aumenta enormemente cuando saben que proviene de hombres y mujeres de fe que tienen conocimientos científicos".

Más importante que las palabras son las acciones. Los líderes de las iglesias pueden dar ejemplo a sus congregaciones vacunándose ellos mismos. Hay mucha desconfianza en el gobierno, en la ciencia y en las vacunas contra el COVID-19. Los miembros más confiables de muchas comunidades están en nuestras iglesias. Por lo tanto, los líderes de las iglesias pueden desempeñar un papel importante a la hora de animar a sus miembros a vacunarse.

Con el inicio de la vacunación contra el COVID-19 en nuestras comunidades, estamos iniciando el largo camino de vuelta a la normalidad. Al mismo tiempo, EE.UU. está experimentando el período más tumultuoso y divisivo de su historia reciente. Hinman dijo: "Como iglesia, no podemos permitir que la forma en que manejamos esta pandemia y el tema de la vacunación nos dividan". Para ayudar a nuestras iglesias a avanzar en la unidad, oro para que estas cinco sugerencias basadas en la ciencia puedan ayudar a nuestras iglesias a ser un faro de luz, abarcando la fe y la ciencia, mientras reiniciamos nuestras reuniones y seguimos sirviendo al mundo que nos rodea.

Daniel Chin es un médico con formación en medicina pulmonar y de cuidados críticos, así como en epidemiología, con 25 años de experiencia en salud pública mundial. En 2003, dirigió gran parte del apoyo de la OMS a China para contener la epidemia de SARS.

Traducción y edición en español por Livia Giselle Seidel

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