Heather Fulk no puede recordar si siquiera había oído hablar de la política de “cero chismes” de Dave Ramsey antes de que su esposo, Jon, fuera despedido de la compañía del gurú financiero cristiano en mayo de este año.

Pero aquellos dentro de Ramsey Solutions, y los millones que siguen sus enseñanzas sobre el liderazgo, saben que tiene poca tolerancia a la negatividad entre posiciones. Ramsey define el chisme [enlaces en inglés] como “discutir cualquier cosa negativa con alguien que no puede ayudar a resolver el problema”. Eso significa que la crítica tiene que ir directamente al liderazgo; quejarse con otros empleados es “deslealtad”.

Las personas que trabajan en Ramsey pueden tener sus quejas, desde cosas pequeñas como criticar a los oradores invitados en sus devocionales semanales hasta preocupaciones más grandes acerca de su lugar en la empresa— pero deben tener cuidado de no compartirlas con otros empleados que puedan reportarlos.

“Tienes un poco de precaución al entrar en nuevas relaciones para darte cuenta de quién es una persona segura”, dijo un ex empleado que salió de la compañía este año y pidió no ser nombrado por temor a represalias.

Para algunos, la reticencia se extiende más allá de la empresa. “Sienten que hablar con sus cónyuges o hablar con amigos también es chisme”, dijo otro.

Saben que no deben hacer lo que Heather Fulk hizo. En los primeros meses de la pandemia el año pasado, ella compartió en su página personal de Facebook su preocupación por la reapertura de la oficina de “la compañía de Jon”. Un compañero de trabajo reportó la publicación de tan solo tres oraciones a Ramsey Solutions, y el esposo de Fulk fue despedido en menos de un mes.

En la entrevista de salida, la directora de recursos humanos de Ramsey confirmó que la publicación en las redes sociales fue la razón de su decisión, según una grabación. Su esposo comentó: “Obviamente no estamos de acuerdo en la definición de la palabra chisme”.

Después del despido de su esposo, ella recibió una carta en la que se le solicitaba “cesar y desistir”, por lo que mantuvo vagas las actualizaciones a sus amigos de Facebook, diciendo que podían enviarle un mensaje si querían saber por qué su esposo ya no estaba en Ramsey.

Ella todavía estaba procesando su culpa por lo sucedido cuando una líder de su iglesia se le acercó. Fulk asumió que le iba a ofrecer apoyo, y las dos se reunieron en el pórtico de su casa. En cambio, la líder desafió su reciente publicación: “Parecía que solo querías chismear”, le dijo, según Fulk.

Los cristianos tienen razón al prestar atención a las advertencias de las Escrituras sobre chismes, secretos y mentiras. Sin embargo, la iglesia estadounidense también ha visto un patrón de líderes que hacen referencia a tales enseñanzas para silenciar y desacreditar a las víctimas y a los denunciantes.

Uno de los primeros miembros del equipo en el ministerio de Ravi Zacharias en mencionar internamente preocupaciones sobre el comportamiento de su fundador en el extranjero fue penalizado [enlace en español] por “difundir rumores”. De las mujeres que presentaron acusaciones de mala conducta sexual contra el fundador de la Iglesia Willow Creek Community Church, Bill Hybels, se dijo que tenían una campaña para derribar la iglesia con “acusaciones falsas”.

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En la década desde el lanzamiento de su libro Resisting Gossip [Resistir el chisme], el pastor Matthew Mitchell también ha notado el patrón. Hace dos años, Mitchell escribió en una publicación de blog que le preocupaba que los líderes controladores usaran su libro para derribar a los críticos dentro de sus iglesias.

A medida que los movimientos #MeToo y #ChurchToo han llevado las perspectivas de las víctimas a la vanguardia, Mitchell le dijo a CT que ha tenido más oportunidades de considerar “lo difícil que es dar un paso al frente y hablar cuando alguien en posición de autoridad te ha maltratado, y luego tener la presión adicional de ser acusado de chismoso”. El instinto de tachar de mal comportamiento a quienes expresan sus preocupaciones puede ser una luz roja de que existe una cultura de abuso.

Pero la respuesta, de acuerdo con Mitchell y otros expertos, no es que la iglesia deje de predicar y enseñar contra los peligros de los chismes. Por el contrario, debe comenzar con la comprensión correcta de lo que es el chisme en primer lugar.

William Vanderbloemen, cuya compañía consulta con empleadores cristianos sobre la contratación y la cultura en el lugar de trabajo, dice que cada vez más de sus clientes están agregando cláusulas de “cero chismes” a sus manuales, particularmente a medida que las redes sociales le dan a las personas un mayor alcance para transmitir información potencialmente dañina. Para hacer cumplir las reglas, tienen que navegar por las fronteras subjetivas de lo que cuenta como chismes o establecer parámetros para el término desde el principio.

“Llamarlo simplemente una ‘necesidad de oración’ no impide que sea un chisme, porque así es como se enmascara”, dijo Vanderbloemen, quien fue pastor en Houston.

El chisme y Mateo 18

Según Karen Ehman, conferencista del ministerio Proverbs 31 y autora de Keep It Shut [Manténla cerrada], la Biblia no nos ofrece una sola definición para esta palabra y usa múltiples palabras para referirse a lo que nosotros llamamos chisme. En el Antiguo Testamento, los términos típicamente se refieren a una persona —un “cuentacuentos” o “alguien que comercia secretos”— en lugar de a una acción en sí. Los términos del Nuevo Testamento para chisme, dice, se refieren al discurso vacío, al parloteo (1 Timoteo 6:20) y a susurros (2 Corintios 12:20).

“De algún lado hemos obtenido este concepto de que ‘hablar a espaldas de alguien’ es chisme, pero la verdad es que tal vez lo sea, o tal vez no”, dijo Ehman, quien pasó cinco años estudiando lo que las escrituras dicen acerca del discurso y del habla para frenar su propio hábito de meterse en problemas con las palabras. “Si lo que estoy diciendo es cierto, y no lo estoy haciendo de una manera calumniosa o maliciosa, entonces no es realmente un chisme. Eso es simplemente hablar de alguien cuando no está presente”.

Para los cristianos, el chisme no es tanto una categoría de discurso, sino más bien la motivación detrás de lo que se dice. A veces los chismes son alimentados por nuestro propio egoísmo y adoración fingida: queremos atención y ser vistos como los que estamos al tanto. A veces la falta de amor hacia los demás es el motivo, un deseo de representarlos incorrectamente, o de revelar un secreto que dañaría su reputación.

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Decir que cualquier información negativa o sensible es un chisme es impreciso.

“A veces tenemos que decirle a otra persona algo malo que sabemos que es cierto sobre alguien que no está presente para advertirles con respecto a esa persona, porque queremos evitar que sean lastimados de la misma manera”, dijo Mitchell, citando la línea de Pablo en 2 Timoteo 4 sobre el daño hecho por Alexander el herrero. Pablo escribió: “Tú también cuídate de él, porque se opuso tenazmente a nuestro mensaje” (v. 15, NVI).

Como parte de un movimiento hacia una mejor transparencia, confianza y responsabilidad, las instituciones cristianas están analizando más cuidadosamente si han ofrecido vías para aquellos que con razón quieren hablar para decir la verdad, revelar el pecado y proteger a otros del daño.

De alguna manera, el trabajo remoto durante la pandemia de COVID-19 obligó a los empleadores cristianos a comunicarse más claramente y a generar más confianza, según Al Lopus, CEO del instituto Best Christian Workplaces.

Las iglesias cristianas, los ministerios y las empresas quieren crear una cultura positiva en el lugar de trabajo donde se espera que los empleados demuestren los frutos del Espíritu, pero eso no significa evitar la negatividad por completo.

“Motivamos a nuestros socios ministeriales a crear un ambiente donde las personas se sientan libres de expresar sus opiniones”, dijo Lopus, y agregó que la comunicación abierta también hace que las organizaciones sean más innovadoras. “Existe algo que podríamos llamar ‘conflicto saludable’ cuando la gente no está de acuerdo en torno a temas e ideas”.

Los cristianos frecuentemente son etiquetados como “chismosos” por discutir el comportamiento pecaminoso de otra persona sin ir a ellos directamente de acuerdo a los lineamientos de Mateo 18.

“He pensado mucho acerca de esa acusación referente a los chismes”, dijo Sandra Glahn, quien ayudó a una iglesia a cuidar a una serie de mujeres a proceder con sus historias de abuso sexual y acoso por parte de sus diáconos. “Cuando uno tiene en cuenta el poder diferencial, la guía bíblica que se puede aplicar más directamente es la Primera Epístola a Timoteo, donde el apóstol le dice a su protegido: “No admitas ninguna acusación contra un anciano, a no ser que esté respaldada por dos o tres testigos. A los que pecan, repréndelos en público para que sirva de escarmiento (1 Timoteo 5:19-20)”.

Para enfrentar casos de abuso por parte de líderes en entornos eclesiásticos se debe involucrar a otras personas, en lugar de hacer que una víctima se reúna con su presunto abusador a solas.

“Los dos o tres deben tener una conversación antes de la confrontación. Esa conversación no es un chisme,” dijo Glahn. “Los dos o tres también podrían necesitar consejería espiritual. Eso amplía aún más el círculo. Esa conversación grupal tampoco es un chisme”.

Estas conversaciones no sólo son permisibles, sino que también representan una forma de rendición de cuentas.

“Hemos visto, particularmente en los últimos años, a personas en posiciones de poder que han sido capaces de dañar a otros, a veces en el transcurso de muchos años, y salirse con la suya, en parte porque las víctimas estaban aisladas y no sabían de su mutua existencia, y en parte porque la organización protegió a sus líderes de críticas que en realidad eran apropiadas,” dijo Stephen Witmer, un pastor de Massachusetts que ha escrito sobre los chismes en la iglesia.

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Quién es invitado a ese círculo es importante. Ya sea planteando grandes preocupaciones o simplemente pequeñas críticas, los cristianos deben buscar a alguien que pueda hacer más que simplemente escuchar las historias.

“Cuando hablamos con un tercero sobre un problema que percibimos en alguien, debemos considerar a ese tercero como un participante involucrado, no un receptor pasivo, y, por lo tanto, elegirlos con cautela”, dijo Witmer. “Tal vez nos ayuden a pensar qué decir cuando nos acercamos a la persona. Tal vez vayan con nosotros a hablar con la persona. No deberían ser simplemente los receptores de las historias contadas”.

Para las víctimas que han mantenido sus experiencias en silencio por miedo, que lo han pensado y se han preocupado y se culpan a sí mismas hasta el punto de que están al límite de su capacidad espiritual, ese pequeño grupo de oyentes de confianza puede ser un salvavidas. También puede proveer evidencia de un patrón de abuso, una comprensión simultáneamente desgarradora y reconfortante de que, a pesar del aislamiento que sintieron en silencio, no están solos.

“Cuando lo llaman chisme, cuando no permiten procesar y desempacar lo sucedido, no hay probabilidad de que entonces nadie entienda lo que les está sucediendo”, dijo Melissa Hogan, una de las más de una docena de ex empleados y cónyuges de Ramsey Solutions que hablaron con CT. “Necesitas eso. Necesitas gente cerca de ti”.

En otras palabras, no es solo el jefe o el departamento de recursos humanos quienes pueden administrar bien tus preocupaciones; también es la persona a tu lado que puede escuchar o decir: “Yo también”.

El ex marido de Hogan, Chris Hogan, era una de las principales personalidades de Ramsey Solutions, y la compañía supervisó un “proceso de restauración” cuando la pareja tuvo dificultades matrimoniales a causa de la infidelidad de él. Dave Ramsey le dijo a su personal en el 2019 que Melissa Hogan se acercó a él y, enojada, “acusó a Chris de hacer todo tipo de cosas”, luego la compañía se mantuvo del lado de Chris durante lo que Ramsey llamó “un divorcio desagradable”. Chris Hogan salió de la compañía en marzo por “acciones y comportamientos” que no iban “en línea con los valores fundamentales de Ramsey Solutions”.

Melissa Hogan dice que “es todo una cosa de Dios” el haberse conectado hace cinco años con un círculo de mujeres a través del club de esposas de la compañía. Alrededor del momento de su divorcio, Hogan sintió que no podía abrirse a ellos debido a una “orden tipo mordaza” de Ramsey. Ahora, ellas son su sistema de apoyo —intercambiando mensajes en la aplicación Voxer, estudiando juntas el abuso espiritual y creando conciencia con la esperanza de que otros puedan escapar de entornos manipuladores.

Wade Mullen, el autor de Something's Not Right: Decoding the Hidden Tactics of Abuse—and Freeing Yourself from Its Power [Algo no está bien: Cómo decodificar tácticas secretas de abuso, y cómo liberarse de su poder], describe cómo las organizaciones abusivas y tóxicas temen la acción colectiva que puede surgir cuando alguien le cuenta a otro lo que les sucedió y se da cuenta de que no son las únicas.

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“Una forma de represalia es cuando los líderes responden a la exposición de la verdad con una tergiversación de las razones morales y éticas del que cuenta la verdad, y representándolos como personas amargadas que solo están difundiendo rumores”, dijo. “En algunos casos, he visto a líderes religiosos atribuir esas revelaciones de abuso a esfuerzos satánicos para destruir la obra de Dios. Etiquetan las revelaciones como chismes y luego argumentan que el chisme, y por extensión el chismoso, está siendo utilizado por el diablo mismo para atacar a la iglesia o a el ministerio”.

Lopus, de la organización Best Christian Workplaces, dice que trabajar en un ambiente cristiano “es el único lugar donde las personas pueden llevar todo su ser al trabajo”. Como resultado, los empleados pueden desarrollar conexiones más profundas con las personas con las que trabajan y tener más altas expectativas del liderazgo.

Incluso los casos de mala administración en el lugar de trabajo tienen ramificaciones espirituales, provocando a las personas a culparse a sí mismas o a comenzar a sentir resentimiento contra los líderes cristianos que, en su opinión, no representan el corazón de Jesús.

“Hablar desde la verdad, el amor y la justicia”

Algunos recursos cristianos están dirigidos a ayudar a los pastores a protegerse a sí mismos y a sus iglesias de chismes o calumnias, de lo cual Vanderbloemen dijo que se está convirtiendo en una amenaza mayor en la era de una cultura de cancelación e historias salaces que se tornan virales en las redes sociales. “Ahora que todo el mundo es su propia red de transmisión... eso podría ser una especie de nueva arruga, ya que los chismes son un fenómeno antiguo”, comentó.

Mientras las Escrituras pueden dirigir a las personas a denunciar el pecado de los líderes ante la iglesia, anteriormente no había manera de hacerlo instantáneamente ante multitudes más allá de su propia comunidad. (Y los líderes no tenían el alcance global de la popularidad de los pastores, autores y líderes ministeriales de hoy en día).

“Sé que hay algunos estudios de casos realmente malos de ‘Esta persona no se atrevió a hablar porque pensó que perdería su trabajo, y resulta que el tipo había sido algo así como un depredador sexual durante años, años y años’. Sé que esas historias existen, así que no quiero restarles importancia”, dijo. “Pero también sé que el poder de los chismes es más alto que nunca. Puedes arruinar la vida de una persona sin decir un ápice de verdad”.

Vanderbloemen dijo que en los últimos cinco años, las cláusulas de no-menosprecio, que generalmente han sido parte de los acuerdos de despido, se están expandiendo para aplicarse también a los miembros de la familia, como una forma de evitar chismes, especulaciones e insultos en las redes sociales.

Dice que, en la mayoría de los casos, se han cometido errores en ambas partes y tales acuerdos permiten a las iglesias seguir adelante sin tener que resolver el conflicto en público. Desde un punto de vista legal, los acuerdos están destinados a proteger a las personas en ambos extremos de la responsabilidad —un ex empleador no saldrá a criticar al miembro del personal que se marcha por la forma en que las cosas terminaron si el empleado y su familia acuerdan hacer lo mismo.

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Pero la atención hacia el uso por parte de las iglesias y los ministerios de las cláusulas de no- menosprecio y los acuerdos de no divulgación (NDA, por sus siglas en inglés) ha levantado preocupaciones sobre ocultar la mala conducta. Vanderbloemen aclaró que “Una buena NDA siempre incluirá algún lenguaje que diga que si algo criminal ha surgido, tienes absolutamente todo el derecho de mencionarlo”, lo que permite a las personas denunciar la mala administración de fondos, el maltrato o el acoso sexual.

Las iglesias también han sido silenciadas por las políticas de no-menosprecio; una nueva ley en Texas, requirió ser aprobada a raíz de la crisis de abuso en las iglesias de la Convención Bautista del Sur (Southern Baptist), para que las iglesias allí pudieran revelar, sin riesgo de responsabilidad, a potenciales empleadores la razón por la que se le pidió a un ex empleado o voluntario que se fuera.

Karen Ehman dijo: “Dar tu opinión honesta cuando te preguntan sobre alguien para una referencia de trabajo” no es un chisme, sino más bien información útil dirigida a alguien que necesitaría saber.

Pero, ¿qué hay con revelar información poderosamente dañina para que todos sus seguidores de las redes sociales, o todo el internet, la vean?

Algunos argumentan que los líderes que han abusado de su poder están a un nivel más alto, y debido a su influencia deben ser abordados en público, incluso si se han arrepentido. Glahn recuerda la enseñanza de 1 Timoteo de confrontar a los ancianos pecadores “en público” como una advertencia.

Pero nuestras motivaciones y las posturas de nuestros corazones son factores por los que nosotros también hemos caído en el chisme en casos similares. Mitchell advierte a todos, víctimas y espectadores, contra el riesgo de ver como una fuente de diversión el drama en tales conflictos, es decir, en el esfuerzo por derrocar a un líder.

“Los vulnerables todavía deben tener cuidado con la forma en que hablan de los que están en poder; no es excusa para hacer cosas sucias” dijo. “Incluso los abusados necesitan hablar desde la verdad, en amor y justicia, y no por un deseo de venganza, deseo de quejarse, o incluso por entretenimiento”.

Como cristiano enfocado en los chismes, Mitchell escucha a los pastores cuyas iglesias han sido divididas por chismes. Pero la razón por la que desea librar a su iglesia de chismes es para que sea un lugar saludable para el rebaño, dice, no para que el pastor no tenga que lidiar con las críticas.

“Esto debe funcionar al revés en el liderazgo cristiano. El que está en una posición más alta está llamado a agacharse más, y eso podría significar recibir más golpes de los que quisieras sin defenderte, pero esa es la alegría del liderazgo cristiano,” dijo Mitchell, quien ha pastoreado la Iglesia Lanse Evangelical Free Church en Pennsylvania durante los últimos 23 años.

Los pastores están obligados a enfrentar el rechazo y los susurros que provienen de las bancas —un año de requisitos de mascarillas y restricciones polémicas acerca de las reuniones presenciales, demostraron eso, cuando menos— pero tienen que decidir cuándo hacer caso omiso de un comentario y cuándo darle seguimiento.

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“A lo largo de mis años como pastor, he escuchado muchas críticas sobre mí mismo en tono de chisme. Por lo general, he hecho caso al consejo de Charles Spurgeon de que los pastores deben tener un ojo ciego y un oído sordo, y deben poner el ojo ciego y el oído sordo hacia los chismes”, dijo Witmer, pastor principal de Pepperell Christian Fellowship. “He ignorado los informes anónimos de insatisfacción que recibo de segunda mano o le he pedido a quien reporta las críticas que dirija a esas personas a tener una conversación frente a frente conmigo”.

Para Heather Fulk en Tennessee, la insinuación de su amiga, y ex líder de la iglesia, acerca de que ella estaba tratando de provocar más chismes sobre Ramsey, todavía duele.

“Solo estaba pensando en lo dañino que era eso”, dijo Fulk, de cara al aniversario del despido de su esposo. Ella ha llegado a verse a sí misma como una víctima de trauma, todavía tambaleándose por el repentino despido de su marido y el temor a nuevas represalias mientras hablaba.

Los Fulks ahora están en una nueva congregación, después de haberse conectado con un grupo pequeño para ver la adoración en línea juntos durante la pandemia. Ella ha podido tener conversaciones regulares con los pastores y el personal de la iglesia sobre las importancia de la sensibilidad para cuidar bien a las víctimas.

“Estamos tan acostumbrados a decir cosas en un sentido espiritual que son en realidad cosas profundamente abusivas”, dijo Fulk. Se ve bonito porque le ponen un versículo de la Biblia, pero ahora por fin pienso: 'No, no creo que eso es lo que eso signifique’”.

Traducción por Jenilee Rebarber

Edición en español por Livia Giselle Seidel

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