Junto a los asombrosos milagros y enseñanzas de Jesús, los Evangelios describen algo igualmente fascinante: Jesús, siendo plenamente Dios, oraba. De hecho, oraba mucho. Lucas, el evangelio de referencia para la teología de la oración, incluye más descripciones de los hábitos de oración de Jesús que ningún otro evangelio. Cuando miramos de cerca cómo se describe la vida de oración de Jesús en Lucas, descubrimos cuán esencial es la oración para nuestra vida de fe y nuestra participación en el reino de Dios.

La oración del bautismo de Jesús (Lucas 3:21-22)

Para Lucas, esta no es solo una historia sobre el bautismo de Jesús: es una historia sobre el poder de la oración. La oración del bautismo de Jesús inicia su ministerio; inicia su unción, comisión y empoderamiento para el ministerio. Lucas reemplaza las frases sobre Jesús saliendo del agua en Mateo y Marcos con «y mientras Él oraba» (3:21, NBLA), haciendo que la oración, y no el bautismo en sí, sea el punto de enfoque.

Inmediatamente, vemos las oraciones de Jesús invitando a Dios a actuar. Dios habla desde el cielo, ungiendo a Jesús para el ministerio. La oración de Jesús da inicio a la llegada del Espíritu Santo, quien desciende sobre Jesús «en forma corporal» (3:22), concedido para el cumplimiento de la misión de Jesús. Lucas continúa describiendo a Jesús como «lleno del Espíritu Santo» (4:1) y «en el poder del Espíritu» (4:14). En Lucas 4:18, Jesús anuncia: «El Espíritu del Señor está sobre Mí» e interpreta su ministerio como un cumplimiento de las Escrituras.

Lucas establece una conexión vital entre la fidelidad de Jesús en la oración, y la inauguración y el empoderamiento de su ministerio terrenal. Si queremos ser usados ​​por Dios para la obra del reino de Dios, el paso preliminar para nosotros también es ser fieles en la oración.

Jesús se aparta para orar en privado (Lucas 5:16)

La fidelidad en la oración es importante. Lucas 5:16 enfatiza que Jesús habitualmente se apartaba para estar en comunión solo con Dios en oración. Lucas también registra muchos otros ejemplos del patrón de oración solitaria de Jesús.

En Lucas 22:39, Jesús va al monte de los Olivos, «como de costumbre», para orar. Se va a un lugar desierto al amanecer (4:42), ora solo con regularidad (9:18) e incluso pasa noches enteras en oración (6:12). Jesús practica lo que predica, ilustrando la necesidad de la oración a través de su propia dependencia de ella. Lucas nos invita a seguir el ejemplo de Jesús.

Somos personas que muchas veces necesitamos un plan de acción concreto si queremos ser fieles a nuestros mejores deseos, y a las invitaciones de Dios. Dallas Willard dijo en Christianity Today [enlace en inglés] que debemos hacer «planes» para la justicia, preparándonos para tener éxito y no fallar en nuestras disciplinas espirituales a pesar de la inercia de nuestra naturaleza humana. Jesús parecía tener algunos lugares específicos (el Monte de los Olivos) y posiblemente momentos (al amanecer) para la oración regular. Si aún necesitamos desarrollar el hábito de la oración fiel, cosas simples como tener un lugar y tiempo designados pueden ayudar a nuestras mejores intenciones.

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Jesús ora antes de elegir a sus discípulos (Lucas 6:12–16)

La oración nos alinea con la voluntad de Dios. En Lucas 6, si echamos un vistazo a la actividad de Jesús la noche anterior, podemos ver que la elección de Jesús de los discípulos también vino de parte de Dios.

Antes de elegir a los discípulos, Jesús «pasó toda la noche en oración a Dios» (v. 12), conformando su voluntad a la voluntad de su Padre. La decisión misma de nombrar discípulos, el número de discípulos elegidos y quiénes fueron las personas elegidas en particular caen dentro del diseño de Dios precisamente porque Jesús buscó primero la voluntad de Dios en oración.

La expresión peculiar «en oración a Dios» expresa no solo la súplica de Jesús, sino también «su silencio, la escucha y la respuesta de Dios», señaló el teólogo Francois Bovan. La oración de Jesús durante toda la noche no es una declaración sobre su ascetismo, sino más bien enfatiza que su enfoque estaba completamente en la voluntad de Dios y la importancia de este evento. Hoy en día, muchos cristianos tratan la oración como una actividad unilateral en la que expresamos nuestros deseos a Dios. No solo el enfoque orientado hacia uno mismo está mal encaminado, sino que también lo está esa manera de orar. El modelo de oración que tenemos aquí implica una orientación en torno a los propósitos de Dios y a períodos prolongados de espera comunitaria en la presencia de Dios.

La identidad de Jesús revelada (Lucas 9:18; 9:28–36)

Entre los evangelios sinópticos, solo Lucas sitúa la narrativa de la transfiguración en un contexto de oración. Hasta ahora, en la historia relatada por Lucas, la oración se ha relacionado regularmente con importantes revelaciones divinas. Ahora, nuevamente y claramente, antes de la revelación, Jesús asciende a una montaña para orar (9:28).

Es importante notar que el relato de la transfiguración está conectado con la revelación de Jesús de sí mismo a los discípulos en Lucas 9:18-27. En cada historia, la oración conduce a una mayor revelación de la identidad de Jesús. En Lucas 9:18, después de que Jesús ha estado en oración, les pregunta a los discípulos quién creen ellos que es Él. La correlación de la oración de Jesús con la respuesta de Pedro: «El Cristo de Dios», muestra que la comprensión de la identidad de Jesús viene a través de Dios y se otorga a través de la oración.

Vemos esto ilustrado de forma más clara en la Transfiguración, cuando la identidad de Jesús también se revela a través de su apariencia transformada, de la presencia de Moisés y Elías, a través del énfasis en la presencia de Dios y por la afirmación pública de Jesús por parte de Dios. Como resultado directo de la oración de Jesús, los discípulos fueron capaces de ver su Yo interior hacerse transparente delante de ellos.

Para nosotros hoy, la oración es un medio crucial para profundizar nuestra comprensión de Jesús y para conocerlo cada día más plenamente.

La oración de Jesús en Getsemaní (Lucas 22:39-46)

La propia lucha de Jesús en oración en Getsemaní es un modelo de fidelidad a la voluntad divina. La obediencia que mostró tiene sus raíces en los pasajes de Isaías sobre el Siervo sufriente, que es obediente a Dios incluso en medio de un tremendo sufrimiento y humillación. La sumisión de Jesús se refleja incluso en su postura. Lo vemos arrodillado, mientras la postura habitual para la oración en el mundo antiguo era estar de pie y mirar hacia el cielo.

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Lucas destaca la lucha de Jesús en la oración como el punto de inflexión de toda la narrativa de la Pasión, ya que es aquí donde Jesús obtiene la fuerza para abrazar su misión y la voluntad de Dios. Después de que un ángel aparece para fortalecerlo, se describe a Jesús como orando más fervientemente «y estando en agonía» (22:44). El contexto que enmarca la oración de Jesús (22:40, 46) indica que el contenido de la oración de Jesús fue que no cayera en la tentación de seguir su propia voluntad en lugar de la voluntad de Dios. Al resaltar la lucha victoriosa en la oración, Lucas pone a Jesús como un ejemplo del tipo de oración que le da a uno el valor y la fortaleza para insistir resueltamente en la voluntad de Dios, incluso frente a la persecución y la muerte.

Enséñanos a orar

La oración es el motor detrás de la misión de Jesús. Si la oración alimenta toda la obra de Dios en el evangelio de Lucas, ¿cómo podemos fallar al imitar el ejemplo de Jesús? Para Lucas, el enfoque de la oración está en el reino de Dios. La oración se trata menos de presentar una lista de deseos personales a Dios y más de llegar a comprender lo que Dios está haciendo. La oración tiene la capacidad de transformarnos en personas que desean y participan en la obra del reino de Dios. La oración le dio poder a Jesús para el ministerio, y lo fortaleció para lograr los propósitos de Dios. Que lo mismo sea cierto para nosotros.

Catherine J. Wright es profesora asociada de estudios bíblicos y teológicos en la Universidad Bethel. Este artículo está adaptado de su libro Spiritual Practices of Jesus: Learning Simplicity, Humility, and Prayer with Luke’s Earliest Readers. Copyright ©2020 por Catherine J. Wright. Usado y traducido al español con permiso de InterVarsity Press, Downers Grove, IL. www.ivpress.com.

Traducción por Sergio Salazar.

Edición en español por Livia Giselle Seidel.

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