Tengo buenos recuerdos del otoño del 2008. Siendo que recientemente había obtenido mi doctorado, apenas había comenzado mi carrera académica en Westmont College en California del Sur. Ya que era un año de elecciones presidenciales, decidí enfocar mi curso de psicología social en la psicología de inclinaciones políticas: cómo se forman, cómo se mantienen, y cómo pueden predecir el comportamiento electoral. Al igual que la facultad de Westmont, como la mitad de los estudiantes en mi clase se auto-proclamaban liberales, y como la otra mitad se auto-proclamaban conservadores. Esta diversidad ideológica creó intensas pláticas.

Al principio del semestre, toda la clase—incluso yo—creía que nuestro punto de vista particular era el más fiel al cristianismo.

“Claro, la política no sustituye a la fe,” confesó un estudiante. “Pero, por favor, Dra. Cleveland, usted tiene que admitir que los valores [de mi partido] son los que mejor reflejan los valores de Jesús.” Muchos de mis estudiantes insistieron que sus inclinaciones políticas fueron formadas por la lectura pura de la Escritura y no eran susceptibles a prejuicios—es decir, factores sociales que influencian nuestras inclinaciones más allá de nuestro conocimiento. Los psicólogos sociales, a esto le llaman “punto ciego prejuicioso.” Podemos fácilmente señalar los prejuicios de otros, pero tenemos dificultad para ver los nuestros.

Yo quería concordar con mis estudiantes; es normal que los cristianos insistan que sólo nuestro “prejuicio Jesús” forma nuestras inclinaciones políticas. Admitir que tal vez otros prejuicios han contaminado nuestra perspectiva del mundo no tan sólo debilita la legitimidad de nuestra perspectiva cristiana del mundo; sino también desafía la integridad de nuestra fe que tan detenidamente asociamos con nuestra perspectiva del mundo.

Sin embargo a lo largo del semestre, al leer un sinnúmero de artículos de investigación, comenzamos a ver que todas nuestras inclinaciones políticas son formadas por muchos factores, no tan sólo por la fe. Considere los siguientes nuevos hallazgos sobre factores sociales que forman nuestra política:

(1) Personalidad. Una investigación bien conocida del psicólogo moral Jonathan Haidt muestra que los rasgos de personalidad y aun la constitución del cerebro considerablemente forman la manera en que vemos al mundo y por consiguiente nuestras inclinaciones políticas. La gente que necesita orden, valora la autoridad y el respeto, y preferiría tener estabilidad a tener nuevas experiencias tiende por el conservadurismo político. A la gente que no le preocupa la ambigüedad, que valora la igualdad, y que prefiere tener nuevas experiencias que tener estabilidad tiende por el liberalismo político. El cristianismo, por supuesto, atrae a ambos tipos de personalidad.

(2) Raíces. La raza forma significativamente la manera en que percibimos al mundo, nuestra fe, y la política. Un estudio reciente descubrió que los protestantes anglosajones, principalmente los evangélicos, son más propensos a ser conservadores que las personas sin alguna afiliación religiosa. Sin embargo, los protestantes negros tienden a adoptar más posturas políticamente liberales en relación a los protestantes anglosajones y las personas sin alguna afiliación religiosa. Extraordinariamente, aun entre las personas con puntos de vista religiosos parecidos, la raza fuertemente influencia las inclinaciones políticas.

(3) Experiencias. Un semestre en el extranjero, un grupo de estudio bíblico, o transiciones difíciles en la vida tienen el poder para alterar nuestra perspectiva del mundo, incluso nuestras opiniones políticas. Por ejemplo, las experiencias traumáticas a menudo nos conducen a adoptar inclinaciones más conservadoras. Un estudio entre sobrevivientes de los ataques del 11 de septiembre (que habían estado altamente expuestos al ataque) descubrieron que tanto los demócratas, como los independientes, y los republicanos estaban más propensos a adoptar ideologías conservadoras, que normalmente valoran la estabilidad y la seguridad en medio de los cambios sociales, como también una defensa nacional fuerte. Otra investigación muestra que la maternidad conduce a las madres a adoptar inclinaciones más liberales sobre el bienestar social, y que a los padres, la paternidad los conduce a adoptar inclinaciones más conservadoras sobre el bienestar social.

Al comenzar un año de elecciones, ¿A qué somos llamados los cristianos? Toda esta investigación nos pide que humildemente examinemos qué fuerzas forman nuestros puntos de vista, teniendo en cuenta que nuestros puntos ciegos probablemente nos impiden reconocer nuestros prejuicios. Humildad, es la palabra clave aquí, porque la gente que ve con mayor claridad nuestros prejuicios son nuestros hermanos en Cristo que tienen puntos de vista políticos que divergen de los nuestros. Debemos mirar a estos hermanos y hermanas para que ellos nos muestren nuestros prejuicios, y debemos escucharlos. En la época cuando los puntos de vista políticos amenazan dividir más al cuerpo de Cristo, cada miembro del cuerpo necesita a los demás para ver la verdad completa (1 Cor. 12:12-16).

Christena Cleveland es profesora adjunta de la práctica de la reconciliación en la Escuela de Divinidad de la Universidad Duke, donde también dirige el Centro de la Reconciliación.

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