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Líder evangélico ruso pide perdón a los cristianos ucranianos

Una declaración cuidadosamente redactada expresa solidaridad con los hermanos creyentes, así como «arrepentimiento y amargura» por la «invasión militar» rusa.
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Líder evangélico ruso pide perdón a los cristianos ucranianos
Image: Alexey Furman / Getty Images
Un sacerdote dirige el funeral de un soldado ucraniano asesinado en la región de Donetsk, en un cementerio en Bila Krynytsia, el 6 de marzo de 2022, en la región de Chernivtsi al oeste de Ucrania.

En la declaración más destacada hasta ahora de su clase, el líder de la Alianza Evangélica Rusa expresó «arrepentimiento y amargura» por las decisiones tomadas por el gobierno de su país.

¿Serán sus palabras suficientes para reconstruir los puentes con los creyentes ucranianos del otro lado de la frontera?

«Lamento profundamente lo que mi país ha hecho con su reciente invasión militar a otro país soberano: Ucrania», declaró Vitaly Vlasenko, secretario general de la Alianza, en una carta abierta publicada el 12 de marzo. «Ni en el peor de los casos podría haber imaginado lo que ahora se ve en Ucrania».

El lenguaje que utiliza es preciso, pero también cauteloso.

El 4 de marzo, el parlamento ruso modificó su código penal para imponer penas de prisión de hasta 15 años por difundir «noticias falsas» que «desacrediten» a las fuerzas militares rusas [enlaces en inglés].

Cabe destacar que Vlasenko no utilizó la etiqueta designada por el gobierno ruso de «operación militar especial» para describir la violencia en Ucrania. Si bien evitó usar las palabras que han sido oficialmente prohibidas por el gobierno ruso, tales como «guerra» (aunque lo dio a entender), empleó en su lugar los términos «conflicto» e «invasión». Y junto al reconocimiento del temor de Ucrania a la «ocupación», citó el objetivo de Rusia de conseguir la «desmilitarización».

Dos días antes, un tribunal ruso había multado a un sacerdote ortodoxo con 35 000 rublos (261 dólares) por desacreditar al ejército durante su sermón dominical. Su congregación ayudó a pagar la multa.

Abogados de los medios de comunicación rusos están debatiendo si la ley impide a los ciudadanos cuestionar la «operación militar especial» o si impide pedir que se detenga.

La declaración de Vlasenko (el texto completo se encuentra al final de este artículo) se mantiene dentro de los límites permitidos.

«Todo lo que estuvo a mi alcance para detener esta invasión militar, lo he hecho», lamentó Vlasenko. «Pido perdón a todos aquellos que han sufrido».

El mayor esfuerzo de su parte fue una declaración publicada dos días antes de la invasión, en la que respaldaba el llamado de los líderes religiosos ucranianos a una solución pacífica. En cuanto al liderazgo espiritual, ha encabezado iniciativas de ayuno y oración en Rusia, así como reuniones conjuntas con creyentes europeos y ucranianos para orar y buscar la reconciliación.

Y desde que comenzó la guerra, dijo que ha coordinado los esfuerzos de asistencia a 500 familias de refugiados que huyeron hacia el este, hacia el interior de Rusia.

«Dos pueblos estrechamente relacionados, muchos de los cuales son profundamente devotos de la fe cristiana (principalmente, de la Iglesia Ortodoxa), se encuentran ahora en una feroz batalla», declaró Vlasenko. «Los sentimientos de paz son destruidos entre las bombas y las esquirlas».

Sí, al igual que los edificios cristianos, y las vidas de los creyentes.

El sábado 12 de marzo, los bombardeos causaron daños en el lugar más destacado hasta ese momento: la Santa Dormición Svyatogorsk Lavra, un complejo de monasterios del siglo XVI venerado como uno de los tres lugares más sagrados de Ucrania. Según un comunicado de la iglesia, hubo heridos en el interior del monasterio, aunque no se hizo mención de los responsables.

En una declaración publicada el 8 de marzo, el Consejo de Iglesias y Organizaciones Religiosas de Ucrania condenó la agresión de las fuerzas rusas en zonas civiles. Mencionó a tres iglesias que resultaron dañadas en los combates, entre ellas una casa de oración evangélica cerca de la ciudad sitiada de Kharkiv [Járkiv].

A estas se añade ahora la iglesia Cristo el Salvador en Mariúpol.

La ciudad portuaria de 430 000 habitantes no cuenta con suministro de agua potable desde hace una semana. El alcalde declaró que 1500 personas han muerto desde que comenzó el ataque ruso. Entre ellos está Mykola, un evangélico que estaba ayudando en las evacuaciones, según fuentes de CT. Katya, paramédica del ejército ucraniano y creyente conocida de Mykola, también falleció.

El papa Francisco expresó su indignación por la «inaceptable agresión armada». En su declaración más contundente hasta el momento, mencionó la ciudad nombrada en honor a la Virgen María.

«En nombre de Dios, pido que se escuche el grito de los que sufren y que cesen los bombardeos y los ataques.», dijo el papa Francisco el domingo 13 de marzo [enlace en español]. «Que se centren en las negociaciones y que los corredores humanitarios sean eficaces y seguros. En nombre de Dios, les pido: ¡detengan esta masacre!».

El presidente Volodímir Zelenski dijo el sábado 12 de marzo que al comienzo de la tercera semana de guerra habían fallecido 1300 soldados ucranianos. El viceprimer ministro declaró que solo están abiertos 9 de los 13 corredores humanitarios acordados. Los bombardeos rusos alcanzaron a siete personas, entre ellas un niño, mientras intentaban evacuar un suburbio del noreste de Kyiv.

Las fuerzas terrestres rusas se encuentran ahora a menos de 15 millas (24 km) de la capital, y los oficiales de las fuerzas militares británicas declararon que las tropas rusas se están dispersando con la intención de rodearla. El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, declaró que la mitad de la población de tres millones de habitantes ha huido, pero que todas las casas están siendo fortificadas en preparación para el próximo ataque.

Mientras tanto, el alcalde de Melitópol, situada en la región de Zaporiyia, cerca del mayor reactor nuclear de Ucrania, ha sido detenido y sustituido por un simpatizante ruso. La población local ha protestado por su liberación.

La Iglesia Ortodoxa Ucraniana de Zaporiyia, afiliada al patriarcado de Moscú de la Iglesia Ortodoxa Rusa, mostró su simpatía rápidamente. El arzobispo metropolitano Luka movilizó una caravana para intentar entregar 90 toneladas de alimentos y medicamentos a Mariúpol [enlaces en inglés].

Al menos seis parroquias de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana han dejado de ofrecer oraciones oficiales de reconocimiento al Patriarca ruso Kirill: en Lviv [Leópolis], Cherkasy, Rovno, Sumy, Ivano-Frankivsk y Mukáchevo.

Y, por primera vez, el arzobispo metropolitano Onufry, clérigo principal de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, reconoció el conflicto como un ataque por parte de Rusia. Al igual que Vlasenko —aunque dentro de la seguridad de las fronteras de Ucrania— utilizó la palabra prohibida.

«Nuestro país está atravesando un tiempo de difíciles pruebas evocadas por el ataque a nuestro país por parte de las tropas de la Federación Rusa», declaró el jueves 10 de marzo. «No hay justificación para quienes inician guerras».

En 2019, Bartolomé I, el patriarca ecuménico de la Iglesia Ortodoxa con sede en Estambul, reconoció la independencia nacional de la escindida Iglesia Ortodoxa de Ucrania, mientras que muchas parroquias de Ucrania lo rechazaron y optaron por permanecer bajo la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, la cual forma parte de la Iglesia Ortodoxa Rusa. (Es difícil determinar las cifras exactas de las iglesias afiliadas a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania y a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana). [A pesar de la similitud en el nombre, se trata de instituciones diferentes].

Rusia ha descrito los acontecimientos de forma diferente.

Cuando Zelenski remarcó que no había «ningún objetivo militar» cerca del monasterio de Lavra, que está afiliado a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, las fuerzas militares rusas dijeron que habían «liberado» el complejo del control de una milicia ucraniana que mantenía a los monjes como rehenes. Asimismo, el jefe del Centro de Control de la Defensa Nacional de Rusia dijo que la caravana de Luka también estaba destinada a evacuar a los ciudadanos, hasta que fue atacada por los disparos de los nacionalistas ucranianos.

Kirill culpó a Bartolomé I y a Occidente.

«[Los países miembros de la OTAN] no escatimaron esfuerzos ni fondos para llenar Ucrania con armas e instructores en armamento», declaró en una carta publicada el 10 de marzo. «Sin embargo, lo más terrible no son las armas, sino el intento de “reeducar”, de reconstruir mentalmente a los ucranianos y a los rusos que viven en Ucrania para convertirlos en enemigos de Rusia».

La declaración de Kirill era una respuesta a una carta emitida el 2 de marzo por parte del Consejo Mundial de Iglesias [en adelante, «el Consejo»], en la que se le había pedido que actuara como mediador para detener la guerra. La Iglesia Ortodoxa Rusa se unió al organismo ecuménico en 1961.

En un lenguaje eclesiástico educado, Kirill les dijo que no se metieran.

«Expreso mi esperanza de que incluso en estos tiempos difíciles... el [Consejo] pueda seguir siendo una plataforma para el diálogo imparcial», escribió, «libre de preferencias políticas y perspectivas parciales».

Decenas de eruditos y clérigos ortodoxos de todo el mundo han rechazado la propaganda rusa y de la Iglesia Ortodoxa Rusa en una carta abierta repleta de afirmaciones bíblicas.

«El apoyo de muchos de los jerarcas del patriarcado de Moscú a la guerra del presidente Vladímir Putin contra Ucrania tiene sus raíces en una forma de fundamentalismo religioso etnofilético [combinación entre iglesia y nación] ortodoxo, de carácter totalitario, llamado Russkii mir, o el mundo ruso», declararon los 65 firmantes, de los cuales uno está en Rusia.

«Rechazamos [esta] herejía y las vergonzosas acciones del gobierno de Rusia... por ser profundamente no ortodoxas, no cristianas y contrarias a la humanidad».

Asimismo, la Asociación Evangélica de Educación Teológica de América Latina (AETAL) no dudó en salir en defensa de sus correligionarios en Ucrania.

«Expresamos nuestro total apoyo y solidaridad al pueblo ucraniano y a la Iglesia de Cristo presente en este país», declaró la junta directiva de la Asociación, y condenó el liderazgo «despótico» del presidente ruso Vladímir Putin [enlace en portugués].

«AETAL se hace pública para demostrar un rechazo incondicional e irrestricto a [sus] acciones beligerantes en Europa del Este».

En Kherson [Jersón], la primera ciudad que cayó en manos de los rusos, el Instituto Cristiano Tavriski informó que las tropas están tomando el seminario para utilizarlo como cuartel.

Mientras tanto, una declaración de la Alianza Mundial Bautista [BWA, por sus siglas en inglés]—firmada por Peter Mitskevich, presidente de la Unión Rusa de Cristianos Evangélicos y Bautistas, y dirigida a Putin, Zelenski y a los presidentes de Estados Unidos y Francia— evitó señalar culpables [enlace en ruso y en inglés]. Además de afirmar su apoyo histórico a Rusia, que se remonta a 1933, la BWA también recordó su resolución de 1968 en la que establece que «la guerra como medio de solución permanente es injustificable».

Sin embargo, no utilizó el término en referencia a Ucrania. En cambio, lamentó un «conflicto violento», pidió el fin de las «hostilidades», la negociación para la «seguridad mutua» y la limitación del «daño generalizado».

Con respecto a la crisis de 2014 en Donbás, en la región oriental de Ucrania, Mitskevich recordó la tristeza por la «intensa tensión», así como el apoyo a las iniciativas de reconciliación.

«Todo el mundo cristiano ora por ustedes con la esperanza de que la visión del profeta Isaías sea cumplida cuando las espadas sean convertidas en arados», dice la declaración, que también fue firmada por Elijah Brown, secretario general de la BWA, y Alan Donaldson, secretario general de la Federación Bautista Europea.

«Y que la oración del apóstol Pablo se cumpla al crearse las condiciones para una vida pacífica y próspera para todos los pueblos».

Las declaraciones similares de este tipo hasta ahora no han satisfecho a la mayoría de los evangélicos ucranianos. ¿Será diferente el caso de la carta de Vlasenko?

«La valentía y la honestidad son cualidades que históricamente han sido escasas entre los cristianos en Rusia», dijo Jaroslaw Lukasik, director de Eastern Europe Reformation, quien describió las palabras de Vlasenko como una «bocanada de aire fresco».

«Sin embargo, antes de hacer enmiendas y hablar de paz y solidaridad, tenemos que trabajar juntos para detener el mal que el régimen de Putin ha desatado en Ucrania», dijo Lukasik a CT. «Así que nuestra pregunta es: ¿Tomarán nuestros hermanos y hermanas en Rusia una posición activa con nosotros en la lucha contra el régimen ruso?».

Muchos líderes evangélicos ucranianos se negaron a dar comentarios a CT.

En su carta abierta, el líder evangélico ruso escribió que ha hecho todo lo que estuvo a su alcance.

«Mi oración es que encuentren fortaleza del Señor para extender una mano de solidaridad y perdón, para que podamos vivir como el pueblo de Dios para nuestro mundo», declaró Vlasenko. «Que nuestro Padre celestial nos ayude a todos».

Traducción por Sofía Castillo

Edición en español por Livia Giselle Seidel

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