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¿Rechaza usted en algún momento una petición de oración?

En algunas ocasiones los deseos de las personas corren en dirección contraria a la divina corriente dolorosa de trasformación.
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Hubiera usted pensado que acababa de decir una maldición por la manera en que todo mundo quedó silenciosamente con la boca abierta. Y todo lo que yo había dicho fue "no creo que yo pueda orar eso en tu favor."

La mujer que nos había pedido que oráramos fue quien más sorprendida qued" de todos.

Mi grupo de reunión en el hogar acababa de terminar de cenar, y estábamos compartiendo nuestras peticiones de oración. Con obvia angustia, Kris había compartido sobre los planes de su hija de irse ese fin de semana a vivir con su novio, y nos pidió que oráramos que Dios no lo permitiera.

Suelo no tratar de objetar a las peticiones de oración de los demás, pero tengo baja tolerancia para peticiones que pienso que Dios claramente no contestará. En esta ocasión no me quedé callado.

Cuando todo mundo se recuperó, les expliqué. "Creo que todos los que estamos aquí entendemos por qué quieres que Dios le impida que haga eso. Si alguno de ustedes siente que eso es lo que Dios quiere, está en la libertad de orar de esa manera. Me pregunto, sin embargo, si pedirle a Dios que anule la habilidad de alguien de tomar decisiones morales no es algo similar a la brujería."

Pude notar que Kris estaba por echar humo debido a mi franqueza, así que me apresuré. "Lo que sugiero que oremos es que Dios se revele a sí mismo delante de tu hija. Que le permita ver con claridad la decisión que está tomando. Y que Dios te muestre como confiar en él y amar a tu hija, aunque ella cometa el error más estúpido de su joven vida."

Apenas había terminado de hablar cuando Kris dijo abruptamente entre sollozos, "Eso es exactamente lo que necesito."

Nos acercamos alrededor de ella para orar. En lugar de orar para que la situación no tomara un giro inquietante, oramos por Kris. Lo que hubiera podido ser un ejercicio empático pero superficial de oración se convirtió en un descubrimiento maravilloso de discernir cómo Dios obra en situaciones difíciles.

Trampas en la oración

En la mayor parte de las reuniones de oración se hacen una gran cantidad de oraciones, después un pequeño grupo ofrece oraciones rápidas hasta que se cubren todas las peticiones. Raramente nos paramos a pensar si una oración en particular está de acuerdo con lo que Dios está haciendo. Pocas veces le damos seguimiento a nuestras oraciones para descubrir cómo fue que Dios contestó.

Con frecuencia terminamos orando por una lista de deseos, no ponderando cómo Dios puede usar estas situaciones para moldearnos o para construir su reino.

Mi pequeño hijo fue quien me ayudó a ver la locura de orar así. Estábamos leyendo Juan 15 una mañana durante nuestro tiempo devocional familiar cuando de repente dijo, "¡Eso no es verdad!" Acaba yo de leer el versículo sobre que Dios nos da todo lo que le pedimos. Pero mi hijo de cinco años de edad ya estaba consciente de que mucho de lo que nosotros orábamos como familia no se volvía realidad. Me puse a pensar si la manera en que practicábamos la oración le estaban enseñando, nos gustara o no, que orar es simplemente verbalizar nuestra lista de deseos.

Mientras que el ejercicio mismo de la oración ofrece consuelo para el momento, me temo que muchas peticiones de oración nos enseñan a usar a Dios como un geniecillo en una botella. No quiero que mi hijo, o mis hermanos y hermanas, se lleven esa impresión. Ya no me siento a gusto orando por cosas que no estoy convencido que están en sincronía con el corazón de Dios.

5 maneras de orar con Dios en mente

La oración nos permite descubrir lo que Dios está haciendo, dibujar su mano en las circunstancias de nuestras vidas. A través de la comunicación vital de la oración, él nos transforma en el proceso. La oración, entonces, no es tanto el medio para manipular el plan maestro, sino para ser moldeado por la mano del maestro.

No todos los grupos de oración nos conducen a ese tipo de oración. No todas la peticiones siguen esa forma de pensar. Considere cinco guías que dirijan sus momentos de oración para fomentar un continuo caminar transformador con Dios.

1. Enfoque la oración en las personas involucradas. La tentación durante las "peticiones de oración" es pensar solamente en los puntos de acción que deseamos que Dios haga por nosotros o regalos que queremos de él. Eso deja a un lado lo que Dios considera más importante.

Cuando llega la noticia que un hermano va a la guerra, la oportunidad para orar no es pedir que Dios lo deje en casa. Eso limita el ámbito de la oración a eventos, cuando debe estar enfocada en las personas. También limita las oraciones a una petición específica, sin ofrecer la oportunidad de discernir el corazón de Dios en el asunto.

En lugar de eso, aborde los temores de la hermana del soldado, la preocupación de su madre, y la fe de él mismo. Podemos orar que Dios moldee nuestro valor y nuestra habilidad para confiar, que nos ayude a vencer los temores, y que el hermano soldado reconozca la presencia de Dios y le sirva a Dios en esa situación. Estas son las evidencias de la obra de Dios y el tipo de oraciones que él contesta.

He descubierto que los grupos pequeños nos dan tiempo para procesar las luchas por las que alguien está pasando y nos ayudan a identificar la obra de Dios. Aún algunos grupos pequeños en los hogares pueden ser demasiado grandes para este tipo de oración. Siempre he encontrado que es más eficaz dividirse en grupos de dos o tres personas donde pueden tomarse el tiempo para explorar la situación juntos.

2. Busque la perspectiva de Dios. Muchas peticiones de oración encajan bien dentro de lo que pensamos que es lo mejor y frecuentemente van en contra de lo que Dios verdaderamente está haciendo.

Me encanta como respondieron Pedro y Juan a las amenazas de los fariseos de que dejaran de proclamar a Jesús o enfrentarían castigo. Cuando se reunieron más tarde con otros creyentes para orar, no oraron por lo que fuese más fácil. Pudieron haber orado que Dios convirtiera a los fariseos o que los borrara de la faz de la tierra. Pero no vieron ninguna de esas dos opciones como algo afín al diseño de Dios. En lugar de eso, oraron por valor para seguir haciendo lo que Dios les había pedido, aún sabiendo que podían ser azotados, encarcelados, o ejecutados por hacerlo.

El paso principal en la oración es pedirle a Dios que revele lo que está haciendo en la situación y hacer una pausa lo suficiente larga para dejarlo que conteste. Una de las cosas que más aprecio del libro de Henry Blackaby, Mi experiencia con Dios, es que nos invita a confiar que Dios nos va a mostrar lo que está haciendo en nuestras vidas. La oración debe ser dirigida a que hablemos todos juntos para ver si alguien tiene alguna perspectiva específica sobre cómo orar por las personas involucradas.

3. Deje que la confianza, no el temor, alimente sus oraciones. El temor es la muerte de la oración porque es lo opuesto de la fe. La mayor parte de mis oraciones, aún en mis años de la mediana edad, estaban alimentadas por mis ansiedades y mis temores.

Recuerdo estar orando por nuestras finanzas, y aunque teníamos suficientes recursos para cubrir nuestras necesidades presentes, estaba preocupado por mis necesidades a largo plazo. Confiaba en Dios lo suficiente para el día presente, pero seguía orando pidiéndole que quitará mi ansiedad en cuanto al día de mañana. Pero Dios no quería que confiara en mis ahorros o la lotería para mi seguridad, Dios quería que confiara en él.

Lo que más mejora mi relación con Jesús es mi habilidad para confiar en él, sin importar las circunstancias en que me encuentro. Muy raras veces contesta Jesús oraciones dónde le pido que arregle mis circunstancias para que yo pueda confiar en él menos. Su deseo siempre ha sido que yo confíe más en él.

Las oraciones empapadas con una seguridad llena de fe en el amor de Dios y de confianza en su carácter será más eficaz que peticiones mías para que me tranquilice o apacigüe. Cuando tengo temor, he aprendido a orar primero por mi temor y por una revelación más completa del amor de Dios antes de orar por resultados específicos que yo pudiera desear. Cuando oro por los demás, hago lo mismo.

4. Ore en común acuerdo. Aprendí este aspecto fascinante de la oración de un grupo de cristianos en el interior australiano. El hombre que dirigía la reunión de oración ofreció una serie de instrucciones no muy comunes:

"Esta noche mientras oramos, sólo vamos a orar por aquellas cosas en que todos lleguemos a un común acuerdo. Si uno de ustedes se siente guiado a orar por algo, pregúntele al grupo si eso es algo que todos percibimos. Si es así, podemos orar todos de acuerdo. Si no es así, la pasaremos por alto por el momento y procederemos a otras peticiones." Más tarde le pregunté por qué dio esas instrucciones tan raras. Dijo que habían aprendido que el orar por alguien se puede convertir en una forma sutil de manipulación.

"Si un hombre se siente deprimido, entonces los demás oran para que se sienta feliz. Luego, se siente presionado a sonreír después de la oración y decir, 'Gracias. Me siento mejor,' se sienta mejor o no. Quizás no necesita 'sentirse mejor' ahora. Quizás necesita aprender a aferrarse a Dios en medio del sufrimiento. No vas a saber si es así a menos que se haga la pregunta."

Si la persona por quien se está orando no está de acuerdo o no entiende la perspectiva que se está dando, el grupo pone la petición a un lado y proceden a ver lo que otros puedan tener en sus corazones. Con frecuencia, me dijeron, dos o tres semanas después de que alguien declinó que se orara por ella o por él de cierta manera, la persona regresó convencida de que esa era exactamente la oración que se necesitaba.

Al pedir permiso el uno del otro para orar en cierta manera, estos australianos pudieron mantener una forma de oración más auténtica y honesta. También tuvieron la oportunidad de compartir perspectivas y ver lo que Dios pudiera estar diciendo. Les dio la libertad para orar con valentía cuando sabían que todos buscaban la misma cosa.

5. Seguimiento. Nada expresa nuestra preocupación por alguien en necesidad mejor que seguir la oración con una llamada días más tarde para ver cómo les va y qué ha pasado desde que oramos.

Si parece ser que no ha pasado nada desde que oramos, podemos pedir sabiduría a Dios. ¿Está Dios haciendo algo distinto en esta situación de lo que pensamos? ¿Nos está enseñando a perseverar en lo que hemos empezado? Permanecer en el proceso hasta que algo se resuelva no sólo será una bendición en esa instancia, sino que nos entrenará para oportunidades de oración futuras.

Filipense 4:6 nos invita a hacer cualquier petición a Dios, pero no nos dice que esperemos que nos conteste cada petición como nosotros queremos. Dios no es nuestra hada madrina que mueve una varita mágica para hacer que cualquier circunstancia se conforme a nuestro capricho. La oración real es el proceso de involucrarse en la necesidad de alguien más, orando como mejor entendemos la obra de Dios, y luego permanecer dentro de la situación hasta que veamos a Dios actuar.

Es un riesgo orar en esa manera expectante, pero puede conducirnos a oraciones increíbles. Uno de los directores espirituales de Henry Nouwen en una ocasión oró por él de la siguiente manera: "Que todas tus expectativas sean frustradas. Que todos tus planes sean estropeados. Que todos tus deseos se sequen en la nada para que puedas experimentar la impotencia y la pobreza de un niño y puedas cantar y danzar en el amor de Dios el Padre, el Hijo, y el Espíritu."

Aunque no recomiendo que usted haga esa oración por alguien a quien usted no conoce muy bien, aquí vemos a alguien que entendió el corazón de Dios en la oración. Enseñar a las personas a que vayan más allá de sus propias agendas para tocar el corazón y la pasión de Dios será un reto, pero profundizará y vivificará su vida de oración.

Peticiones 'hágase mi voluntad'

Ciertos tipos de peticiones de oración reflejan nuestros deseos humanos más que los deseos de Dios. ¿Le suenan familiares algunos de estos ejemplos?

Lo trivial: "Oremos para que se me quite la gripa" o "Danos un día sin lluvia para el picnic de la iglesia." Nuestra comodidad y nuestros planes parecen importantes para nosotros, pero ¿podría Dios tener algo mayor en mente? ¿Podría ser que los agricultores en el área necesitan la lluvia desesperadamente? Nuestras peticiones deben reflejar el hecho de que cada día nos percatamos mejor de los propósitos mayores de Dios, no simplemente de nuestras esperanzas desconsideradas o de nuestros caprichos. Algunas peticiones trivializan el don formidable de la oración.

Lo centrado en nosotros mismos: "Acaban de llamar a la tropa de mi hermano para que vaya a Afganistán. Oremos que no tenga que ir." Aunque entiendo la emoción detrás de la petición, aún así, está fuera de lugar. Sí está en el ejército, ¿por qué razón no debe de ir? Los propósitos de Dios con frecuencia incluyen privación y riesgo. ¿Debemos pedirle a Dios que anule sus propósitos para que tengamos paz mental?

Lo controlador: Estamos escupiendo contra el viento si le pedimos a Dios que otras personas actúen de acuerdo con nuestra voluntad. Dios no fuerza a las personas a que se adhieran a su voluntad. ¿Por quérazón le vamos a pedir a Dios que los haga que actúen de acuerdo a nuestra voluntad?

Lo que se produce al mayoreo: No sépor quépensamos que tenemos mejores posibilidades de que nuestras oraciones sean contestadas si tenemos a más personas orando sobre ellas. Como muchos de ustedes, recibo peticiones de oración en el internet rogándome que ore por personas que no conozco, sobre necesidades en que no estoy involucrado. Las respuestas de Dios a la oración no se basan en una tarjeta de anotación. La oración fue diseñada para que dos o tres creyentes fieles pusieran su enfoque, se pusieran de acuerdo, y fervientemente intercedieran, en lugar de reclutar un gran número de personas que no están involucrados en ninguna manera.—W.J.

Wayne Jacobsen ha sido pastor por 20 años, ahora es director de Lifestream Ministries en Oxnard, California. www.lifestream.org.

[ This article is also available in English. See all of our Spanish (español) coverage. ]

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