Es irónico que los pastores, quienes tanto hablan de la necesidad de vivir en comunidad, son quienes menos disfrutan de esa experiencia. Nuestros días y nuestras noches están llenas de llamadas, reuniones, y trato con otras personas. Pero a pesar del abundante trato con los demás, tenemos pocos colegas en quienes confiamos. Tenemos demasiadas relaciones, pero muy pocos amigos.

Muchos pastores no reconocen este aislamiento. Al contrario, la mayoría de ellos luchan con una sobre saturación de relaciones y sienten la necesidad de buscar momentos para poder estar solos durante el tiempo libre con que disponen. Pero al mismo tiempo, tienen una experiencia genuina de comunidad muy limitada.

He sido pastor por casi 20 años, consejero restaurativo por cinco años, y por estos últimos cinco años he dirigido grupos de entrenamiento de pastores en tres estados. Sé que los pastores, y allí me incluyo yo, tienen una tendencia ...

Subscriber access only You have reached the end of this Article Preview
To continue reading, join now for free and get complete access.

If you like this, you'll also like: