Crecí en hogar de pastor en México. Mis padres, hermanos y yo inmigramos a los Estados Unidos y experimentamos las bendiciones y los desafíos de mudarse a otro país y ministrar en una cultura diferente. Experimenté el choque cultural y eso afectó mi vida espiritual por algún tiempo. Por la gracia de Dios, vencí esa batalla y me rendí al llamado de Dios para el ministerio. Durante 33 años de ministerio, he tenido el privilegio de pastorear congregaciones pequeñas, medianas y grandes tanto en contextos predominantemente hispanos como anglos. Como hijo de pastor inmigrante quien ha ministrado en contextos multiculturales tanto en español como en inglés he aprendido mucho. En seguida ofrezco cinco consejos para aquellos que ministran en congregaciones predominantemente hispanas o multiculturales.

1. El gran mandamiento (ser y hacer)

Como evangélico, la gran comisión (Mateo 28:18-20) a menudo ha impulsado mi ministerio. Pero el trascurso de los años me ha enseñado a apreciar la centralidad del gran mandamiento. Aún creo que la gran comisión es una prioridad, pero creo que debe fluir del gran mandamiento: Marcos 12:30-31.

Ya sea que sirvamos en una congregación pequeña o grande, siempre existe la presión de hacer más. Necesitamos hacer discípulos, predicar el evangelio, proveer liderazgo y cuidar de nuestra congregación. El peligro es que nos enfoquemos tanto en el “hacer” que se nos olvide el “ser.” El riesgo es la fatiga, la sequía espiritual, y fruto que no permanece. El enfocarnos en amar a Dios con todo nuestro ser nos ayuda a empezar con el “ser” y a permitir que el “hacer” sea el producto de esa relación de amor (Juan 15:5). Deja que tu ministerio fluya del gran mandamiento. Ama a Dios y de esa relación ama a los demás y sírveles.

2. La gran asignación (esposo y padre)

¿Cuál consideras tu más grande asignación ministerial? Si estás casado, tu asignación más grande es ser un esposo amoroso. Si tienes niños, la asignación incluye cuidar bien de tus hijos.

Como hijo de pastor y como alguien que observó a otras familias ministeriales, me di cuenta que algunos líderes en la iglesia suponían que “buscar primeramente el reino” significaba sacrificar a tu familia. Pero eso es un concepto equivocado de las prioridades ministeriales. Una de las más importantes cualidades para el pastor en la Biblia es la de ser un buen esposo y padre (1 Timoteo 3:2a, 4-5). La Biblia llama al pastor a liderar desde su ministerio a su propia familia.

Los miembros más importantes en tu congregación son tu esposa y tus hijos. (Si eres soltero, debes dar prioridad a tus amistades y relaciones con aquellos que son como familia para ti). He visto ministros que han descuidado sus matrimonios y familias. He visto el divorcio de pastores e hijos que se han apartado de la fe. Cuando eso sucede todos pierden: el ministro, la familia y el ministerio. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la familia?

3. La Gran Falla (Etnocentrismo)

En mi observación de la obra hispana, uno de los más grandes factores que contribuyen al conflicto es la falta de conciencia transcultural. A menudo las congregaciones asumen que porque comparten la designación “hispana” o porque hablan español o porque tienen apellidos similares, tienen la misma cultura. Algunos pastores de primera generación vienen de distintas partes de Latinoamérica pensando que ministrarán en el mismo contexto cultural.

October
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Christianity Today
Cinco 'grandes' para líderes de iglesias hispanas