Kay Warren: Un año de duelo peligroso
Image: Kay Warren
Matthew Warren during a recent visit to Africa.

Hace como dos semanas, el enojo de Kay Warren se desbordó. La cofundadora de la iglesia de Saddleback escribió en Facebook: "Conforme se aproxima el aniversario de la muerte de Matthew estoy sorprendida por algunos comentarios sutiles, y no tan sutiles, indicando que quizás yo debía estar preparada para "dejar eso atrás." …Yo tengo que decirles—que el Rick y Kay de antes, se han ido. Ellos nunca regresarán. Nosotros nunca seremos los mismos otra vez."

En el espacio de siete días, la pequeña carta de ochocientas palabras se difundió como un virus a 3.75 millones de lectores y produjo 10.000 comentarios. Miles de personas compartieron historias de pérdida de miembros de familia debido a enfermedades, suicidios o accidentes. Ellos relataron la insensibilidad de familiares y amigos, su sentido de humillación propia, y los sentimientos de culpa que les agobiaban por el dolor aplastante de la pérdida del ser amado.

La enfermedad mental y la depresión están vinculadas al suicidio y Mathew sufría de una enfermedad mental. El 28 de marzo de este año, el Pastor de la iglesia Saddleback, Rick Warren, y Kay, convocaron uno de los más grandes eventos, una reunión de líderes cristianos, un día completo enfocado en el papel que deben desempeñar las iglesias al abordar el tema de las enfermedades mentales. El evento se agotó. Kay Warren concedió su primera entrevista a fondo acerca del suicidio de su hijo—entrevista concedida a Timothy C. Morgan, editor principal de períodismo global de CT.

La respuesta a lo que usted escribió en Facebook ha sido asombrosa. Lo que usted escribió, ¿fue algo espontáneo?

En el último mes, hubieron cuatro casos en los que yo fui—en una manera sútil o no tanto—encaminada en la dirección que tomé. Fui a comer con una joven madre quien estuvo recientemente de luto. Había perdido a un ser querido 14 meses atrás. Yo le pregunté: "¿Te sucedió que antes de que pasara un año de la pérdida te topaste con personas que te decían o te insinuaban que ya debías dejar atrás el sentido de pérdida?" Les pregunté a otras personas quienes habían perdido hijos o hijas. Fui escuchando la misma historia. Simplemente, eso me hizo enojar. Escribí apresuradamente una pequeña nota en Facebook y quedé completamente sorprendida por la respuesta: 3.780.000 visitas y más de 10.000 comentarios.

¿Eran la mayoría de los cometarios palabras de apoyo?

Alguien escribió: "Yo quiero imprimir un letrero alrededor de mi cuello que diga: 'por favor, le pido que solamente lea lo que Kay Warren escribió en su página de Facebook.'"

Quiero honrar a aquellas personas quienes me contaron sus historias. Me identifico con ellas. Sufro con ellas. Lloro con ellas. Personas que sienten culpa y vergüenza. Sienten culpa porque la pérdida las ha derrumbado tan terriblemente y sienten vergüenza por no haber podido todavía acallar ese sitio de intenso dolor. Rick y yo fuimos los beneficiarios de una extraordinaria efusión de amor y de simpatía y empatía y compasión.

November
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Christianity Today
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