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La burocracia de inmigración bloquea a pastores calificados
Image: Tan Wei Ming/iStock

Los oficiales de inmigración se negaron a renovar la visa de obrero religioso de Daniel Carrillo. Dudaron que su iglesia patrocinadora tuviera suficientes fondos económicos para pagarle.

En el 2011, el nativo de Toronto se mudó a San Antonio para ayudar a plantar una iglesia patrocinada por la congregación nazarena hispanoparlante que él había pastoreado por seis años en Kentucky. Después de pastorear la nueva congregación angloparlante por dos meses en San Antonio, Carrillo se enteró que los oficiales de inmigración rehusaron renovarle la visa R-1 (para obreros religiosos) por otros 30 meses. Le dijeron que debía salir del país en los próximos 15 días.

Con la ayuda de la abogada Kedrin Metzger de World Relief Immigration, Carrillo logró ser aceptado para una visa R-1 y se regresó a San Antonio en octubre del 2012 acompañado de su esposa hondureña, Carolina, y su hijo de 7 años, Joshua. Esta vez, la visa afirmaba que a Carrillo le pagaría el distrito Nazareno, que contaban con unas finanzas más fuertes, en lugar de que le pagará la Iglesia de la Comunidad Nueva Visión, la nueva congregación recien plantada en San Antonio.

"Estamos haciendo todo al pie de la letra como lo pide la ley," dice Carrillo, de 34 años de edad. "Deseamos asegurarnos que las iglesias entienden que hay muchos ministros traídos del extranjero que están en las mismas condiciones que nosotros, sacrificando mucho para trabajar para el Señor."

Pase lo que pase en el Congreso con la reforma migratoria este año, no va a solucionar el problema que los obreros religiosos enfrentan para obtener la visa R-1. Los pastores inmigrantes y otros obreros de la iglesia a menudo se atollan en un sistema bizantino el cual es inhospitalario para los evangélicos, aun cuando ya han cumplido con los requisitos necesarios. El asegurarse que el obrero religioso tiene suficiente salario es solamente uno de muchos asuntos capaces de hacer tropezar a un emigrante que desea pastorear una iglesia.

El sistema de visas religiosas "No necesita una revisión total," dice Kedri Metzger de World Relief. "Solamente necesita reestructura en lo relacionado a la iglesia evangélica."

Por lo tanto, los Carrillo, que se conocieron mientras estudiaban en un colegio cristiano canadiense, están tratando de sobrevivir con los $2,000 al mes que Daniel gana como pastor de alabanza de la Iglesia de la Comunidad Nueva Visión. Bajo la visa R-1, él está limitado a ese rol. Se le prohíbe buscar otro trabajo para suplementar su salario. Carolina está en los EUA con una visa R-2, diseñada para cónyuges de inmigrantes con visa religiosa. No se le permite tener ningún trabajo con salario—secular o religioso—aun cuando ella cuenta con su licencia de ministro de la iglesia nazarena. Ella ayuda voluntariamente en Nueva Visión como pastora de evangelización.

"Las iglesias necesitan saber que es un asunto muy serio traer a alguien a trabajar aquí," dice Carolina. "Es un sacrificio para ambos grupos."

Los Carrillo están tratando de ahorrar $5,000 que Daniel necesitará pagar en cuotas para obtener la ciudadanía legal en los EUA. Su visa R-1 es válida hasta marzo del 2015, pero no hay ninguna garantía que se le concederá estatus de residencia cuando llegue el momento.

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