Bianca Juárez Olthoff es Narradora Principal para The A21 Campaign, Directora Creativa para Propel Women, oradora popular y autora de Play with Fire. Bianca ha pasado los últimos diez años movilizando el pueblo de Dios al lado de su esposo Matt Olthoff, Director Ejecutivo y pastor del Proyecto Europa.

La Dra. Andrea Ramírez, Directora Ejecutiva de la Coalición de Fe y Educación - NHCLC, escuchó a Bianca hablar en la Reunión IF 2017: Reunión sobre el poder de Dios para cambiar vidas. Esta conversación con la Dra. Ramírez relata cómo Dios contestó la oración de Bianca, de once años de edad, de aprender a leer. La repuesta de Dios a esa petición ha abierto puertas a un ministerio internacional como oradora y autora.

¿Cómo formaron su niñez la pobreza y la fe?

Me crie en la jungla urbana del este de Los Ángeles, pero mis padres creían en la oración y en los milagros cuando se trataba de nuestra educación. Comprometido a nuestra familia y comunidad, mi padre, un inmigrante mexicano, dirigió grupos misioneros y trabajó varios empleos para darle de comer a su familia de seis. Mi madre puertorriqueña nos enseñó a todos en casa. Cuando no había comida, con mucha confianza orábamos por comida y Dios proveía.

Cada noche mi padre pedía bendiciones sobre su familia antes de que nos acostara. Al besarnos la frente y apagar la luz, nos decía que éramos bellas y amadas. Así como yo creía en mi padre biológico, sabía que tenía que confiar en mi Padre celestial.

Sabía que Dios me amaba y que tenía un plan para mi vida aunque mi infancia no era tradicional. Toda nuestra familia compartía una casa pequeña, sin aire acondicionado, al lado de un vecino esquizofrénico que vendía drogas desde su patio. Comprábamos en las segundas y en las tiendas que tenían contenedores de gangas. A nuestra casa se metieron a robar varias veces, personas adictas a las drogas buscando robar algo para su próxima necesidad. Pero aun así, sabía que era escogida. Sabía que se me había prometido una vida que era diferente a la que veía.

¿Específicamente, como impactó la Escritura su perspectiva de la vida?

Los hijos de Israel confiaban en las promesas de Dios incluso cuando las situaciones no tenían sentido —así es como mi maestro de Escuela Dominical, el señor Charles, lo explicaba. Bajo el dedo de Faraón, el adorado gobernante de Egipto, los israelitas soportaron más de 400 años de esclavitud. Trabajaron sin parar y fueron maltratados y no valorados. Pero, como nos enseñó el señor Charles, el libro de Deuteronomio detalla la vida de los israelitas, el pueblo escogido por Dios para ser su pueblo elegido.

El ser escogido no necesariamente quería decir estar cómodo. La opresión que sufrieron los israelitas, los abusos que sufrieron, y el abandono que debieron sentir, penetró profundamente sus corazones. Pero esto es lo que sé ahora: el pueblo escogido de Dios clamó a Dios para que los rescatara. Pidieron lo que necesitaban. Empecé a creer que las promesas en la Biblia no eran sólo para gente bonita, pulida y perfecta. Eran para mí también.

November
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Christianity Today
Ya tenía once años, y todavía no sabía leer