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Surgirían otras dudas. ¿Qué sucede con los intentos fallidos de curación? Aprendí que era culpa de la persona enferma por dudar de Dios. ¿Por qué hablamos en lenguas sin interpretación? “No apagues el Espíritu", me dijeron. “Él puede hacer lo que quiera.” ¿Por qué muchas de nuestras profecías contradicen la Biblia? “No pongas a Dios en una caja”. A pesar de las preguntas, confié en mi familia porque estábamos teniendo tanto éxito. Decenas de miles de personas nos siguieron, millones de estudiantes llenaban los estadios para escuchar a mi tío. Curamos a los enfermos, realizamos milagros, nos codeamos con celebridades y nos hicimos muy ricos. ¡Dios debe estar de nuestro lado!

Antes de ir a la universidad, tomé un año de descanso y me uní al ministerio de Benny como un catcher (alguien que atrapa a la gente que está “muerta en el espíritu”) y asistente personal. Este era un rito de paso en mi familia, ya que casi todos los sobrinos trabajaban para él en algún momento. Era una muestra de lealtad y gratitud. Ese año fue un torbellino de lujo: estadías en suites reales de $ 25,000 por noche en Dubai, balnearios en Grecia, tours de los Alpes suizos, villas en el lago de Como en Italia, tomando el sol en la costa dorada de Australia, compras en Harrods en Londres, y numerosos viajes a Israel, Hawai, y a muchos otros lugares. El sueldo era muy bueno, volamos en nuestro Gulfstream privado, y conseguí comprar trajes hechos a mi medida. ¡Todo lo que tenía que hacer era cachar a la gente y aparentar ser espiritual!

Un versículo que cambió el resto de mi vida

Después de graduarme de la universidad y regresar a casa, conocí a mi esposa, Christyne. No tenía ni idea de que Dios la usaría para lograr mi salvación. De hecho, mi familia y yo estábamos nerviosos porque ella no hablaba en lenguas. Nos propusimos arreglar ese problema haciéndola asistir a una de las cruzadas de Benny, pero no sucedió nada. Luego, asistió a un servicio en la iglesia de mi casa en Vancouver, pero tampoco funcionó. Finalmente, ella recibió un poco de entrenamiento en una conferencia de la juventud, pero ella no podría manejar más que algunas sílabas murmuradas. Realmente pensé que nunca podría casarme con ella a menos que algo cambiara.

Más tarde, ella un día me señaló un versículo que nunca había visto: 1 Corintios 12:30 (“¿Tienen todos los dones de la sanidad? ¿Todos hablan en lenguas? ¿Todos interpretan?”). Me sacudió hasta lo más profundo de mi corazón. Estaba tan claro como el día —no todo el mundo tiene que hablar en lenguas. Pronto comenzó el efecto dominó. Otras creencias que había sostenido por años no pasaron la prueba bíblica. Dejé de creer que el propósito de Dios era hacerme feliz, sano y rico. En cambio, vi que él quería que viviera para él, independientemente de lo que yo pudiera obtener de él.

November
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Christianity Today
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