Por qué el sexo conyugal es justicia social
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Mi esposa y yo recientemente nos encontrábamos comparando notas con amigos que tienen hijos entrando a la adolescencia. Somos navegantes ansiosos alistándonos para el tempestuoso mar. Algunas de estas pláticas han reflexionado en la mejor estrategia para “la plática”—sobre el sexo, noviazgo y matrimonio. Incluso esto ha hecho surgir un tema fundamental para nosotros: ¿Cuál es el fundamento para la enseñanza cristiana sobre el sexo y el matrimonio?

Por supuesto, existe un fundamento bíblico sólido sobre la importancia del matrimonio, desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 19. Pero como economista, también estoy interesado en cómo explicar la enseñanza bíblica sobre el sexo y la institución del matrimonio a los millennials hoy. Los economistas como yo están obsesionados con el estudio de instituciones, pero nos preocupamos más por las más sólidas, como las que regulan el capitalismo. Sin embargo, en nuestras demostraciones creativas, nos ocupamos en instituciones más dinámicas como lo son el noviazgo y el matrimonio.

Cuando los economistas estudiamos las instituciones, preguntamos: ¿Qué ha causado que esa estructura le gane a otras? El matrimonio es una institución que se ha levantado independientemente a través del mundo entero en casi toda era civilizada. Pero ¿qué fundamento natural existe, por ejemplo, para favorecer la institución del matrimonio por sobre, digamos, la cohabitación? ¿Qué posible lógica existe en criticar algo tan atrayente como el sexo extramarital? Estas son preguntas que los adolescentes quieren que se les conteste. Se sacrificarán, pero necesitan saber que los sacrificios tienen sentido. Nuestras reglas y normas en las iglesias locales deben presentarse como reglas y normas que conducirán a la prosperidad de nuestros hijos.

Quiero argumentar desde la perspectiva de la ciencia social que la enseñanza de los cristianos sobre el sexo y el matrimonio es mucho más que una regla anticuada que arruina la diversión de adolescentes y adultos. Más bien, detrás del matrimonio yace un tema de justicia social relacionado a las asimetrías biológicas entre hombres y mujeres. El mantener el sexo dentro del contexto de un compromiso para toda la vida crea el fundamento para una relación saludable entre los sexos.

Una forma de hurtar

Desde la perspectiva biológica, ambos hombres y mujeres se preocupan por igual con la reproducción con éxito del gen. Mas existen asimetrías importantes en cómo los hombres y mujeres realizan este objetivo. La ignorancia de estas asimetrías es donde mucho del mal consejo sobre el sexo y el matrimonio principia.

La cultura occidental establecida, por lo general aboga por un tipo de androginia psicológica. Las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres, se argumenta, no son innatas sino son creadas culturalmente. La mayoría de los cristianos rechazan este punto de vista, en parte porque reconocemos la belleza en las diferencias de nuestras psicologías que se originan en parte de nuestras distintas biologías. Biológicamente, las mujeres normalmente dan a luz un hijo a la vez. Como resultado, el interés de la mujer yace en la calidad del hijo y en la salud, protección, y recursos que se necesitan para ayudar a que ese niño crezca. Es posible para los hombres, sin embargo reproducir sus genes a través de reproducir muchos hijos al mismo tiempo con muchas mujeres. Para decirlo francamente, esto le da los hombres un grupo distinto de incentivos en el sexo. Los intereses biológicos de las mujeres están en la calidad de la relación sexual; en los hombres está en la cantidad de la relación sexual.

November
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