Esperanza en el camino de los refugiados: Informe especial sobre los cristianos en Iraq y Grecia
Image: Antonio Masiello / NurPhoto / Corbis

Justo más allá de la carretera de circunvalación bajo construcción en las afueras de Erbil, una entrevista de un grupo se convierte en un motín.

“Ustedes ya comprenden por qué estamos aquí,” dice uno de los 15 refugiados cristianos y musulmanes que se han reunido en el sitio de distribución de alimentos de World Vision en la capital de la región autónoma kurda en Iraq. “Todos en Norteamérica ya deberían saber de nuestra crisis: ISIS (por sus siglas in inglés).”

Este grupo está cansado de decirle a las ONG (organizaciones no gubernamentales ni de lucro) y a los periodistas el por qué huyeron de sus casas, y lo difícil y frágil que es la vida entre los edificios abandonados de Erbil.

Están especialmente cansados porque este será su segundo invierno como refugiados. Entre tanto, la ayuda alimentaria ha disminuido de $25 a $16 a $10 por mes hoy. La mayoría rehúsan dar entrevistas, a pesar del hecho de que sus historias podrían animar a los occidentales a enviar más ayuda. Si sus visitantes actuales no están allí para aumentar sus vales de despensa, entonces, dicen ellos, todos están perdiendo su tiempo.

Image: Steve Jeter / World Vision

Unos en el grupo de pie se mecen y tienen botellas de agua de 11 oz. con tapas azules y la palabra vida escrita en rojo. La i es un signo de admiración de apertura, un intento de diversión del vendedor en un escenario triste.

Pero ese signo enfatiza apropiadamente la crisis de refugiados. La cantidad—1 millón de refugiados ingresando a Europa para finales del 2015—hace mucho sobrepasaron lo concebible. La pregunta es si ellos también ya han sobrepasado la compasión.

El mundo hoy tiene más refugiados que durante la Segunda Guerra Mundial. Más allá de Europa 2.5 millones de refugiados están en Jordán, Líbano, y Turquía, entre tanto 4.5 millones de personas permanecen como refugiados dentro de Siria e Iraq, donde ISIS está más activo.

Al aproximarse el invierno, Christianity Today viajó a Iraq y Grecia para presenciar cómo los líderes cristianos están trabajando a lo largo del “camino de los refugiados” que hoy se extiende desde el Medio Oriente a Europa y Norte América. La situación es tan complicada, y los riesgos tan altos, que los líderes se encuentran en el dilema de dos estrategias de ayuda: ¿deberían ayudar a los cristianos y a otras minorías a permanecer en su tierra, o deberían ayudarlos a viajar a democracias occidentales más seguras?

Pero los líderes evangélicos kurdos y los griegos están de acuerdo en una cosa: la esperanza permanece, porque miran a Dios obrar a lo largo de todo el camino.

Hadi Ali y su familia de nueve son unos de los miles de refugiados iraquíes que hoy viven en edificios inacabados en Kurdistán.

‘Gracias, ISIS’

Desde sus escalones de entrada, Hadi Ali tiene una gran vista de la cañada serpenteante donde muchos se congregan durante Nowruz (la celebración de año nuevo) a vacacionar y de día de campo a lo largo del río que desciende del Lago Dukan, uno de los lagos más grandes de Kurdistán. Pero Ali todavía desea vivir a 300 millas de aquí. Es uno de los cientos de personas desplazadas internamente viviendo hoy en un revoltijo de casas inacabadas en las cuestas de las montañas rojas escabrosas que se elevan por encima del río.

November
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Christianity Today
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