La semana pasada, paramédicos vinieron por mi vecino anciano al otro lado de la calle, mientras mis hijos y yo mirábamos impotentemente desde la ventana. Se pusieron mascarillas y se ataron mutuamente largas batas azules. "¿Por qué el camión de bomberos también está aquí?", preguntó mi hijo.

"Creo que siempre viene cuando se llama a una ambulancia", le dije, tratando de ser útil, cuando en realidad me sentí inútil.

Con más de la mitad del mundo bajo la orden de permanecer en casa, muchos estamos experimentando esta sensación de impotencia frente al sufrimiento de otras personas. En condiciones normales, habría comida que preparar y visitas al hospital por hacer. Pero estos no son días normales.

Sin embargo, no somos impotentes. Todo lo contrario. Una de las cosas más efectivas que podemos hacer por nuestros vecinos de todo el mundo es arrodillarnos y buscar a Dios, la fuente de la ayuda misma.

Escribí “20 Oraciones Para Orar Durante Esta Pandemia” para recordarnos que Dios es quien dice ser: "¡Vean ahora que yo soy único! No hay otro Dios fuera de mí." (Deut. 32:39 NVI)

En las semanas posteriores a la publicación de ese artículo, personas de todo el mundo han estado leyendo, orando (presumiblemente) y compartiendo esas oraciones en gran número. Dicho gran número rinde homenaje a cómo la iglesia se está uniendo durante la crisis.

A medida que continuamos uniendo las manos a través de la distancia, aquí hay 20 oraciones más por nuestro prójimo en todas partes:

1. Por la iglesia, luchando con fe en medio del sufrimiento global: Dios, creemos en tu voluntad de sanar y en tu poder para hacerlo. Ayuda a nuestra incredulidad.

2. Por aquellos que se han convertido a la fe en Jesús por primera vez durante esta pandemia: Dios, ayuda a nuestros nuevos hermanos y hermanas a crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Salvador.

3. Por aquellos que aún no conocen a Jesús pero cuyos corazones se encuentran agitados por curiosidades espirituales y anhelos eternos: Dios, en tu bondad, lleva a muchos al arrepentimiento y a la fe obediente en tu Hijo.

4. Por los socorristas y los trabajadores del cuidado de la salud, especialmente en los epicentros de la infección: Dios, refuerza sus filas y fortalécelos con energía sobrenatural.

5. Por las empresas con la capacidad (y el mandato) de fabricar los tan necesarios equipos de protección para nuestros trabajadores del cuidado de la salud: Dios, establece el trabajo de sus manos.

6. Por los trabajadores de tránsito, los policías y otros servidores públicos que trabajan incansablemente, a menudo sin la protección adecuada: Dios, dales resistencia todos los días y líbralos de la enfermedad.

7. Por hogares de ancianos, centros de rehabilitación y otros centros de cuidado de largo plazo: Dios, alienta a los residentes que se sienten solos y fortalece al personal que los ayuda. Prevén una mayor propagación de la infección y consuela a las familias que no pueden visitar a sus seres queridos.

8. Por los encarcelados, que son particularmente vulnerables a la propagación de este virus: Dios, da sabiduría a los funcionarios de las prisiones. Protege a los reclusos y al personal, tanto de la violencia, como de la enfermedad. Líbralos a todos del miedo.

9. Por las mujeres y los niños en situaciones abusivas: Dios, restringe a aquéllos que hacen daño. Proporciona protección y rescate a las víctimas y consuélalos en su vulnerabilidad.

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10. Por los países del mundo en desarrollo: Dios, contén la propagación de la infección en las ciudades más densamente pobladas y pobres de nuestro mundo. Libra de este mal a aquellos países que ya están agobiados por enfermedades y mala salud crónica.

11. Por los asiático-americanos en los Estados Unidos, los africanos en China y otras personas de todo el mundo sometidos al racismo relacionado con el COVID: Dios, confronta este mal con tu pronta justicia y libra a nuestros hermanos y hermanas de la crueldad.

12. Por todos los que están ansiosos por el futuro económico —por cómo pagarán por su vivienda, comida y medicinas esenciales: Dios, conéctalos con fuentes de ayuda a través de la iglesia, el gobierno y la comunidad. Ayúdalos a mirar hacia ti en busca de provisión.

13. Por las iglesias pequeñas sin reservas de dinero: Dios, mantén sus puertas abiertas e insta a tu pueblo a dar generosamente.

14. Por los educadores, obligados a adaptar planes de estudio al aprendizaje en línea, y por los estudiantes, obligados a ejercer más autonomía: Dios, haz de los hogares un lugar de curiosidad, investigación y estudio. Brinda ayuda especial a los niños sin acceso regular a internet y otras herramientas digitales.

15. Por aquellos decepcionados por la cancelación de celebraciones como graduaciones, bodas o baby showers: Dios, consuélalos en sus decepciones, y haz posible que se reúnan de nuevo con amigos y familiares.

16. Por las madres embarazadas, que se enfrentan al panorama de una labor de parto sin el equipo de apoyo que habían planeado: Dios, líbralas del miedo y llénalas de alegría mientras presencian el milagro de una nueva vida.

17. Por las mujeres que se enfrentan a un embarazo inesperado en estos tiempos de crisis económica: Dios, ayúdalas a encontrar el apoyo práctico y emocional que necesitan para evitar que busquen abortos.

18. Por las iglesias, los ministerios y otras organizaciones cristianas que realizan evangelismo y discipulado en línea: Dios, bendice nuestros esfuerzos digitales imperfectos y continúa avanzando el reino de Jesús a través de tu pueblo.

19. Por los que mueren solos en los hospitales y por sus seres queridos: Dios, acércate a ellos y, por tu misericordia, permíteles tener un encuentro con Cristo, el amigo que nunca se va y nunca abandona.

20. Por los que participan en la política a todos los niveles: Dios, ayuda a nuestros líderes a trabajar en colaboración y a comunicarse de manera eficiente, dejando de lado el interés personal por el bien común.

Dios, reconocemos que Tú hablaste y el mundo fue creado, y que, asímismo, Tú sostienes todas las cosas con tu Palabra. Confiamos en tu sabiduría, poder y bondad. Ayúdanos en cada oportunidad a amar como tú amas y a servir como tú sirves. Danos valor para hablar de nuestra esperanza en Jesús, que sufrió por nosotros, resucitó de entre los muertos y viene de nuevo. Amén.

Jen Pollock Michel es la autora de Teach Us to Want, Keeping Place y Surprised by Paradox. Vive con su marido y sus cinco hijos en Toronto.

Traducido por Livia Giselle Seidel